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Ago 15

Sonorama Ribera 14

Lo primero decir que no podré comentar todo porque ha sido mucho… y porque al fin y al cabo soy humano y mi cuerpo no ha podido aguantar cuatro días a tope… divina juventud perdida en las que podía no dormir, ir a todos los conciertos y aún podía seguir aguantando lo que me echasen en un festival…

Era jueves, 11 de agosto de 2011 y raudos nos dirigiamos a Aranda de Duero, en la provincia de Burgos. Allí, con las tiendas montadas otro año más en el Parque del General Gutierrez, nos dirigiamos al puesto de acreditaciones, donde nos esperaban cinco pases V.I.P. gracias a un relato que tuve a bien escribir para un concurso. Allí Juan Carlos de Planeta Sonoro me regaló unos cuantos libros con mi relato publicado. Algo escrito por mí en un libro en papel… uno de mis sueños cumplidos. En el momento que lo localicé, al lado de una foto de Iván Ferreiro con Maga, un escalofrío me recorrió toda la espalda…

Después de unas maravillosos vinos y tapas por Aranda, nos preparamos para asistir a los primeros conciertos de la tarde. Una ducha helada y un par de copas después, entrabamos.

La primera sorpresa para mí vino de la mano de La Sonrisa de Julia. Hay veces que te pasas tanto tiempo pensando que un grupo no es más que carne de los 40 principales que llega un momento que te das cuenta de que no lo has escuchado jamás. Y de repente te ves con esa sonrisa tonta de descubrir un nuevo grupo que te emociona, esa era mi cara.

Será entonces cuando tú me echarás de menos tanto, tanto, tanto…
Porque puedo ser romántico, puedo ser un cínico, puedo ser autentico , ser el mar ridículo
La Sonrisa de Julia – Puedo

La siguiente actuación que vimos corría a cargo de Coque Malla. No puedo decir mucho, porque Coque si que no me gusta, con lo cual, me quedo en decir que estuvo correcto.

Nos dirigimos al escenario Ribera para asistir a un gran concierto de Miss Caffeina. No es que me parezcan una maravilla, pero he de decir que en directo ganan bastante. No les había visto antes, pero me gustaría poder verlos en alguna sala más pequeña y disfrutarlo un poco más. Momentazo cuando salió con ellos Zahara

No, no me adapté, no quise ser la sombra de un monstruo vulgar
Golpeando mis mañanas donde huir a jugar
desmontando nuestra casa como en un huracán
Miss Caffeina – Capitán

Rato después volvíamos al escenario pequeño a presenciar el mejor concierto del día, Triangulo de Amor Bizarro. Nos hicieron bailar, saltar, mover el cuello, los brazos, las piernas… un público entregadísimo mientras ellos animaban como todavía no se había visto ese jueves.

Con todo el subidón nos dirigimos a ver pinchar al gran Chema Rey al Café Central de Aranda. Una combinación de calor y no parar de bailar produjo que amaneciesemos con la ropa completamente empapada.

El viernes, aún cansados por el día anterior, decidimos pasar el día en la piscina, descansar, refrescarnos (Porque madre mía que calorazo que ha echo este año, en contraste con el frío polar del año pasado) y coger fuerzas para seguir dandolo todo en los conciertos.

Cerca de las ocho de la tarde ya estabamos en primera fila para Tachenko y no podemos arrepentirnos de haber optado por esperar un poquito al sol por verles desde ahí. Empezabamos el viernes bailando como si fuese el único concierto al que fuesemos a asistir. No sólo la calidad y el buen sonido, si no el buen rollo que transmiten que se contagia, nos llevo a no enterarnos de que nuestras pieles enrojecían.

No tengo escapatoria, y no es ningún pretexto:
por mucho que te digan por ahí me gustas más que el resto.
Tachenko – Escapatoria

A Los Campesinos les vimos desde la tranquilidad de la zona VIP. Tampoco les conocía, pero me dieron buenas referencias, y efectivamente, ese rollo a medio camino entre los Clash y The Cure me gustó bastante. Otros para echarles un vistazo tranquilamente.

Poco a poco nos acercabamos a uno de los (para mí) platos fuertes de la noche. Es la tercera vez que veo este año al asturiano Nacho Vegas, y como siempre, acabo con los pelos de punta, alguna que otra lagrima asomando, afónico, con la sensación de que ha durado diez minutos y con ganas de volver a verlo ya mismo. Y de nuevo, grandes Xel Pereda y Abraham Boba…

Y cuando sabes que algo puede ir mal estallará delante de ti
cuando no es posible ser feliz y te asustas como un animal
es el día de la gran broma final…

Nacho Vegas – La Gran Broma Final

Y con los pelos aún como escarpias corrí para ver a Holywater. Puedo decir sin temor a equivocarme que son uno de los mejores grupos de España y que están tremendamente infravalorados. Me hicieron muy feliz.

I am happy now, but I have doubts…
Holywater – Unknown Skin

Después Catpeople. Y de nuevo a mover el esqueleto. Nos lo pasamos como niños pequeños saltando sobre barro, sólo que en vez de barro era asfalto.

Que buena idea tuvieron Sexy Sadie en reunirse y hacer una gira.  Cuando agotaron para dos días en la Sala Caracol pensé que iba a ser una oportunidad única de poder ver a este grupo que me marcó en su día cuando no superaba los dieciseis años. Me alegro de haberme equivocado y de que ellos decidieran dar más conciertos. Son muy, muy buenos, y en directo lo parten.

Otro de los momentos más esperados del día, Iván Ferreiro. Al igual que a Nacho Vegas, no me canso de verle una y otra vez… y esta vez más aún, porque tocó una detrás de otra todas las canciones que yo hubiese elegido que tocara (Y después de haberle visto tantas veces, es la primera vez que me pasa). Desde Turnedo hasta Días Azules. El viaje de Chihiro, por supuesto. Y otra vez que se me escaparon varias agridulces lágrimas.

Yo recorriendo mis sitios con la escoba, yo reprimiendo las ganas de llorar,
si inteligente consiste en dependiente, si deprimente significa normal
Iván Ferreiro – El Viaje de Chihiro

Antes de otro día más de piscina, fuimos a Aranda, para más vinos y más tapas, pero antes, un poco de Dinero. La arandina Plaza del Trigo a reventar, todos quemandonos al sol, pero mereció muchísimo la pena.

A primera hora de la tarde del sábado, asistiamos con curiosidad pero un tanto desganados a ver a Xoel López. Nos acabó convenciendo y tuvimos que bajar a saltar y dejarnos lo poco que nos quedaba de garganta, porque no hay nada mejor que pensar que te vas a aburrir y te demuestren que no. Todo lo contrario de lo que pasó después con La Orquesta Poligonera… esperaba algo original, curioso… sólo tengo que recordar lo que pueden hacer los hermanos Ferreiro ellos solos para ver que esto de La Orquesta Poligonera no tienen ningún sentido. El concierto consistió en que cada uno de sus componentes tocaba una canción suya por turnos, y alguna versión. Punto.

El mal sabor de boca me lo quitó La Habitación Roja. Reconozco que en estudio me parecen bastante mediocres, pero en directo suenan muy bien. Perfectos para la cena y copa.

Dos bandas y un destino… puf, que puedo decir. Me faltan Los Coronas y me sobran Arizona Baby. Me aburrí bastante excepto lo poco que tocaron Los Coronas ellos solos.

Un sonido del escenario principal que ha sido pésimo durante todo el festival, no le hizo justicia a Supersubmarina. Ellos muy bien, un concierto muy divertido y emocionante, empañado por el sonido y por el polvo que se levantaba entre el público a la que dabas dos saltos. Eso sí, que saliera la tal Cristina Pedroche a hacer el tonto al escenario, sobró y mucho.

Yo prefiero que me mates tu bailar…
Supersubmarina – LN Granada

Y poco a poco, el ambiente empezaba a tornarse en un ambiente de fiestazo, <<rinôçérôse>> comenzaban y nos inyectaban electrónica en vena mientras que de nuevo una nube de polvo bailaba a su son sobre el escenario principal.

Corriendo de nuevo, porque iba a empezar el grupo que para nosotros ha sido más especial, quizá por haber empezado el viaje al ritmo de Toro… hablo de El Columpio Asesino. “Te voy a hacer bailar toda la noche” nos decían. Y tuvieron mucha razón. Creo que varios de los moratones que tengo salieron de ese concierto.

Te voy a hacer bailar toda la noche,
nos vamos a Berlin, no quiero reproches,
carretera y speed… toda la noche.

El Columpio Asesino- Toro

Para cerrar los escenarios teniamos a El Guincho… iré en contra del mundo parece ser, pero me pareció un rollo muy grande. No me gustó ni un momento…

Y para abrir la carpa… los Zombie Kids. Malos, que pinchan fatal, que no tienen ni idea de electrónica, que son una garrulada, que son para niñas modernas universitarias que no tienen ni idea de música… todo eso es lo que he leido de ellos. Pues seré un garrulo, no entiendo de electrónica, (Incluso lo mismo soy una niña universitaria moderna) pero puedo decir que me lo pasé, no bien, DE LA HOSTIA. No paramos de movernos en ningún momento por mucho que las piernas empezasen a dejar de responder. Y como nosotros la mayoría de la gente que estaba ahí. Y empalmando con el resto de DJs se nos hizo la hora de tomar un desayuno de esos de los de antes de acostarte.

Poco más puedo decir, porque después de tres días a tope, mi cuerpo dijo “Basta ya” con lo que no pude disfrutar de los conciertos del domingo…

Eso sí, el año que viene repetiré, me da igual el cartel, no hay ningún festival como este.

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