Sep 02

Refree – Matilda

Hay discos que aunque habías escuchado antes en algún momento, en su momento pasaron desapercibidos. Y un día se te ocurre ponertelo y te dices a ti mismo “¿Pero por que coj… no me apasionó esto en su momento?

Esto es lo que me ha pasado con el último disco de Refree, Matilda. Conocí a estos catalanes cuando telonearon a Nacho Vegas en el circo Price, y me parecieron bastante curiosos, sobretodo por sus letras (las que son en castellano, por desgracia las que son en catalán no entiendo ni papa), pero a parte de escuchar un par de temas en su myspace, no les dí mayor importancia. Pero hace unos días se me ocurrió ponermelos, recordando una canción incluida en el album, “Torpe”.

Y ahora estoy enganchado. Es un disco redonde, sin un sólo tema malo, que se mueve por distintos sonidos, y construido con una armonía que pocas veces se puede encontrar. Y esto es algo importante, cada día más, los discos son colecciones de canciones ordenadas con mayor o menor acierto, pero con poco cuidado. “Matilda” es lo contrario, parece que las canciones han sido elegidas exactamente en el lugar donde debían ir, desde la primera hasta la última, lo que hace dificil no escuchar el disco entero.

Empieza con “En pie”, una intro de 58 segundos, contrabajo, piano, y como nos dice “el ritual es esencial”, en una metafora sobre rituales religiosos. A mi parecer, esa frase nos desentraña precisamente lo que decía antes. Los que amamos la música solemos tener un ritual para escuchar (Y digo escuchar, no ponernos) música. Un desquiciado piano y violín, que se repetiran en los estribillos con transporta a “Ciempiés”, una melancólica historia de amor en Broklyn con una mujer con cien piés.

Un bangio nos lleva hasta “Un buen tio”, la historia de ese amigo que todos hemos tenido alguna vez, pero que al final siempre se le tiene cariño. Una transición en tono jocoso para pasar a temas más serios. Nos encontramos con el primer tema en catalán, “Els veïns nudistes”, los vecinos nudistas. La mayoría de la canción sólo con un suave violin para irse completando después con unos acordes de guitarra, con un bajo y otros instrumentos ya casi al final. Una canción de esas que sin entender, te ponen los pelos de punta. “Al senyor Beltran” es el siguiente tema que se nos presenta en el disco, en la que podemos intuir algunos ritmos látinos, muy levenmente eso sí.

La sexta en ordén tenemos la canción que me llamó a este disco. “Torpe”, otra letra jocosa para reirse de uno mismo que deja un sabor amargo al final. Nos encontramos con “Marcians”, que se me torna un intermedio antes de la trilogía de canciones del gran final.

Y con “A cau d’orella” empieza un final tan intenso que te dan ganas de volver a escucharlo. Empieza suave, con risas de bebe, y la batería nos despierta, mientras el tema, poco a poco, nos va sacando una sonrisa, terminando con unas campanadas de media noche que dan paso a “Eso está muy bien”. Un tema tan melacólico como intenso, amor, sexo y recuerdos. Y con esa sensación melancólica nos planta en la cara el tema perfecto para terminar el disco “Mil i un possibles finals”. Este tema consigue algo que muy, muy pocos temas consiguen, y es a parte de llevarte de un momento a otro de la alegría a la tristeza, del pesimismo al optimismo… es dejarte con esa sensación de vacio, de final de capítulo de serie, de final de película de la que aún no hay continuación. Te deja con ganas de más.

Lo podeis escuchar en Spotify

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