«

»

Ene 16

Ruido

Este relato lo escribí este fin de semana en un curso de iniciación a la escritura. Cuando lo leí delante de la gente, la reacción fue más que buena. Gracias, no a la gente, si no a quien cree en mi siempre. Gracias a ti, porque sin ti esto no sería posible. GRACIAS. Este relato me ha salido un poco Palahniuk, salvando las distancias…

RUIDO

Si hubiera sospechado lo que se oye después de la muerte, no me suicido. Un ruido atroz que te revienta los tímpanos. Bueno, me los reventaría si los siguiese teniendo después de haberlos hecho volar por los aires voluntariamente, llevándome a un mercado repleto de personas por delante.

Siento deciros que no es verdad que cuando mueres pasa tu vida entera por delante de tus ojos. Por lo menos para mi no fue así, a mi me pasaron mis brazos ensangrentados, negruzcos y echos trizas, amén de otros miembros de cuerpos sin vida de infieles. Ojos, dedos, estómagos y pequeños trocitos de hueso indistinguibles de mi propia metralla.

Y ahora, en lugar de un paraíso y nosecuantas vírgenes, sólo ruido. Aunque he de decir que nunca me convenció demasiado eso de las vírgenes, soy más de experimentadas. ¿Y ahora qué? Una ruidosa eternidad, sin vírgenes ni experimentadas, y con el recuerdo de haber hecho algo abominable, que todo indica sin sentido. Supongo que esta es mi recompensa, el castigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>