May 20

Llamadas perdidas (En el tiempo y la distancia)

Nuevo móvil
Ahí estaba, el teléfono, quieto, sereno, esperando impulsos electromagnéticos emitidos desde la torre a la que estaba enlazado, para excitarse, para vibrar, para alumbrar ilusiones, para embriagar el tono negro de la habitación. Y allí estaba yo, mirándole, pidiéndole por favor que me regalase sólo ciento cuarenta caracteres de ilusión iluminados sobre un fondo blanco previamente configurado .

Decenas de demonios luchaban por engañarme, sostener mi ilusión entre sus cálidos dedos para después arrojarla muy, muy lejos. Los muy hijosdeputa crecían y se multiplicaban cada noche que yo me tomaba un par de copas de más. Un par o diez. Pero esa noche no, esa noche había evitado cualquier ambrosía que me nublase el conocimiento. Sólo trazas de humo blanco se interponían entre mi persona y el jodido teléfono.

Y ahí estaba, el puto comunicador de masas riéndose de mí, retándome, espetándome dolorosas afirmaciones sobre mi virilidad y mi valentía. Decidí hacerle frente. Lo tomé y pulsé los malditos botones que me llevaban a un nuevo error. Un error que quería cometer pero no sé que mierdas del orgullo y de gilipoyeces varias me evitaban. Ahí estaba. Estaba a una pulsación de hacer lo que quería y lo que no debía hacer. Al otro lado me esperaba una ración de autodestrucción merecida.

Pero decidí que quizá era mejor no probar a autodestruirme. Los daños colaterales no eran asumibles por mi persona. Y el puto teléfono mientras, se reía de mí, de nuevo, me llamaba de todo el hijo de puta. Abrí la ventana y lo tiré lo más lejos que pude.

…—…

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