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Jun 04

El Mar de la Tranquilidad

luna - waxing gibbous moon
Las estrellas tienen un aspecto completamente distinto cuando las miras desde el Mar de la Tranquilidad, en la superficie de La Luna. El indicador de oxígeno de mi muñeca me dice que tengo alrededor de diez minutos aún en las botellas adosadas a este pesado traje espacial. Después todo habrá acabado. Poco a poco, cuando el nivel de oxígeno tienda a cero, empezará la hipoxia. Empezaré a perder la atención, me distraeré, mis pupilas empezarán a bloquear la preciosa luz del Sol reflejada en La Tierra, mis extremidades empezarán a tomar sus propios rumbos sin hacer caso a lo que yo intente mandarles y en un par de minutos, dejaré de respirar. Hasta entonces, transcribiré en esta grabadora todo lo que se me pase por la cabeza. Quizá algún día esto ayude a algún ser a no ser como nosotros.

Supongo que sería mucho más práctico tomar la cápsula de suicidio a la que podría recurrir presionando solo un botón, pero nunca he elegido el camino fácil. Por eso estoy aquí. Al menos aún me quedan unos minutos para disfrutar de la tranquilidad que reina en este mar de roca y polvo. Unos momentos para disfrutar de una puesta de Sol por detrás del globo terráqueo. Supongo que me puedo considerar afortunado, muy pocas personas han podido ser testigos de tamaña belleza en la historia de la humanidad.

Mi mente no puede evitar pensar en como he llegado aquí. Mientras, un rayo de sol ilumina la insignia en mi hombro. Alianza Democrática de Países Occidentales. Muy bonito, sí, pero mi misión era aniquilar desde el espacio todas las regiones no anexionadas a ese rimbombante nombre. Muy democrático a lo que nos ha llevado esta tercera guerra mundial. Pero resultó que los no occidentales también tenían sus recursos. Por suerte o desgracia fui el único de la misión que pudo escapar en una cápsula antes de la gran explosión de nuestra aeronave. Eso fue hace unas cuatro horas, justo una hora antes de que todas las regiones habitadas de La Tierra se sumergieran en el fuego nuclear global. Pude ser testigo de la destrucción total que tantos agoreros habían predicho. Es bastante posible que yo sea el último resquicio de la humanidad. Es ley de vida. Quizá en un millón de años otros seres habiten lo que hemos destruido, y es posible que cometan los mismos errores.

Miro a mi, a mi, a mi muñeca. Ele indicador a llefgaddo a ccccero, nosssse cuaannn cuannnnnnnnto tempio mme psuede quedaaasdrrr, mmm notddo rraarrro, non si qm passs, nnnn rsprar pudo, ggggg qero mirirrrrr ya, sscorrro …—… …—… …—…

http://www.youtube.com/watch?v=xcyuKUtgyZ8

2 comentarios

  1. XIII

    Jajaja, ¿qué me dirías si te dijera que he soñado con esto docenas de veces? Muy buena percepción de a lo que estamos abocados…
    Un abrazo 😉

    Por cierto, qué tal está el libro? (El de Bukowski)

  2. Santi

    ¡Gracias! Es una tema bastante recurrente, sobretodo en los días que vivimos (Aunque estemos lejos de “guerras frías”) y me ha salido un poco sin esperarlo, empezó siendo un relato mucho más sencillo sobre la luna…

    El libro, bueno, justo antes me había leido “Se busca mujer”, y es un poco más de lo mismo, relatos cortos sobre perdedores alcohólicos machistas ludópatas folladores…

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