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Jun 11

Enfréntate a ti mismo

YIP Day 322 - The dreaded blank page
Enfréntate a tus miedos, a tus fantasmas del pasado, a tus desgracias del futuro. Mira tu vida y acepta que no todo es malo. Ni todo puede ser bueno. Empieza a escribir en esa hoja en blanco historias inconexas sin sentido aparente. Escupe eso que llevas dentro, pero disimula, no seas evidente, que parezca todo producto de un mal viaje o de una borrachera. Ayuda mucho si te emborrachas de verdad antes, al día siguiente sólo tendrás que corregir absurdas faltas ortográficas mientras te asombras con lo que eres capaz de decir ebrio y no acordarte después. Eso sí, ten cuidado que los tropezones del vómito no se queden entre las teclas, no sólo es asqueroso, si no que te estropea la electrónica y además luego se te quedan los dedos pegados al escribir por encima de esa sustancia pringosa.

A veces viene bien buscar algo de dolor absurdo e irracional, físico o emocional, da lo mismo. Siéntelo y seguro que te empiezan a venir mareas de ideas. De la felicidad y el placer también se pueden sacar cosas buenas, pero eso ya es más difícil de conseguir así porque sí en cualquier momento. El caso es buscar los extremos, esos de los que te han hecho huir desde que eras pequeño. Recuerda esto, todo al extremo, siempre. Si vas a sufrir, hazlo con todas las consecuencias, húndete y no dejes que nadie te ayude. Desaparece y te sorprenderá la cantidad de gente a la que no le importas. Disfruta de ese momento, siente lo auténtico que es, y saca una buena historia de ahí. Con el placer lo mismo, coge algo bueno, póntelo bajo la piel y disfruta como si te fueses a morir mañana, porque, de echo, te puedes morir mañana, o dentro de cinco minutos. Goza, ríe y no hagas caso a tu cuerpo cuando diga que está agotado. Ignórale pues nunca sabes cuando aparecerá ese conductor borracho que esparcirá tus tripas en el asfalto, cuando caerá ese avión en el que vas por un fallo humano, cuando te reventará el corazón sin avisar mientras duermes o cuando te comerá el cáncer mientras terminas tus días cagándote encima.

No sólo te lleves tú al extremo, haz lo propio con los demás. Es muy fácil hacer que alguien te odie aunque sea por un momento. Pero no vayas a lo fácil, a la política. Tira por creencias más profundas, intenta llegar a ese punto en el que puedes saber que le das mucho asco a alguien sólo con su mirada. Acabarán imaginando como te revientan la boca a patadas, te verán en su mente torturado, sufriendo y suplicando por que pare el dolor. En ese momento descubrirás quienes son en realidad, y de más de uno y más de dos podrás sacar un relato o dos mientras piensas lo enfermos que están. Pero ten cuidado, que muchos de ellos no tienen suficiente en el cerebro ni para formar una sola frase. Esos son recomendables sólo para cuando te aburres, para reirte un poco de ellos, de su intelecto de insecto retrasado. Así podrás, por cinco minutos, aparcar tu puta vida de fracasado de mierda y sentirte superior a alguien.

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