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Jun 12

Instantáneas II: Madrid

Madrid, gate 7
Las diez y cuarenta y siete minutos de un jueves cualquiera de un mes cualquiera. Hace ya un rato que la noche ha caído en las calles de Madrid. Cristian va montado en el tren y está llegando a Atocha. Camisa azul, vaqueros y zapatos. Está nervioso, excitado, es la primera vez que sale con sus compañeros de universidad un jueves. Pretende intentar algo con Marta, algo que no se ha atrevido a intentar hasta ahora. Marta va de la mano de Luis. Huelen a sexo. Nadie de la uni sabe aún lo suyo, y es la noche perfecta para contárselo a todos. Mario camina por el Paseo del Prado mientras una ligera brisa mueve los árboles. Salió una hora antes de su piso compartido en Espíritu Santo porque estaba harto de escuchar como su compañero Luis se follaba a una tal Marta, con una pinta de guarra increible. No se explica como Ramón, el otro compañero, puede soportar esos gritos y golpes sin decir nada. Pero Ramón no se ha enterado, con sus cascos puestos mientras ve un capítulo tras otro de una serie de moda a la que se enganchó cuando se la recomendó su hermano, Pedro, que ahora se encuentra en un concierto en la sala Moby Dick. Espera poder besar de nuevo a Lea al final de la actuación. Espera poder acostarse con ella en su pequeño piso de Gran Vía. Lea lleva meses evitando a Pedro pero está dispuesta a darle lo que quiere por un día aunque sepa que después se sentirá mal y volverá a evitarle, como le ha dicho su amiga Laura. Aunque sea cierto, lo que Laura ha dicho sale de la envidia de llevar meses sola sin ningún tipo que se interese por ella. Ni siquiera sabe nada de aquel chico que le rondó el tiempo suficiente para salir huyendo, Carlos. La última vez que le vio fue paseando por el Manzanares, de lejos, mientras él estaba con sus amigos. Carlos se encuentra en la barra del bar de taxistas de San Bernardo con una copa de whisky barato, con su cabeza dando vueltas, intentando matar la amargura de su reciente situación de desempleo sin perspectivas. Mientras tanto, Javi, su antiguo jefe, baña a su hijo de cuatro años, Alberto, en su flamante piso de la periferia, ajeno a los problemas y desgracias que ha causado a sus antiguos empleados. El niño le dice al padre que es un aburrido y que se lo pasa mejor con Lydia, su profe malpagada del colegio para niños pijos. Lydia, sentada en la plaza Dos de Mayo, con una fría cerveza delante, piensa en qué puede hacer con el vacío que inunda su vida mientras lía un cigarrillo. Su hermana pequeña, Carmen, se está llenando con la polla de José en un hotel con vistas al retiro. Si mirasen por la ventana, podrían ver a Pablo metiendo la mano en el bolsillo de Kevin para robarle la cartera. Por su derecha les pasa Juan, con ropa deportiva ajustada, mientras corre sin más rumbo que el que le marcan sus piernas para escapar de un ataque de ansiedad provocado por Elena. Ella le dejó al poco tiempo de empezar la universidad. Ahora Elena anda dirección la estación de Atocha, pasando por al lado del teatro Calderón. Allí estará a punto de llegar entre otros Cristian, el chico por el que dejó a Juan y el cual no le ha hecho caso nunca jamás. Observa el escaparate del Sex Shop Mundo Fantástico y piensa en que al día siguiente se comprará un amigo de plástico.

Si te ha gustado, puedes ver la primera parte de la serie, Instantáneas I, Llanes.

2 comentarios

  1. SinMusas

    Me recuerda muchísimo a esta canción

    http://www.youtube.com/watch?v=Q3A5QkppsYE

  2. Santi

    ¡Cierto! De echo fue una inspiración para Instantáneas I, me has pillado 😉

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