Ago 25

Instantáneas III: Sonorama

Mi pequeño homenaje al Sonorama. Como críticas de conciertos ya hay muchas, he querido hacer algo distinto así que aquí tenéis un nuevo post de la serie “Instantáneas”. Los anteriores los podéis encontrar aquí: Instantáneas I: Llanes e Instantáneas II: Madrid. Recordaros también que podéis encontrar el relato ganador del concurso del Sonorama de 2011, “Ella”
Sonorama 2007

Javi, Pedro y Juan esperan en la parada del autobús de la piscina para dirigirse a la zona de acampada, pero no saben, en su delirio alcohólico, que hace tiempo ya que pasó el último. Pepe, Luis, Gema y Lidia, treintañeros todos, degustan copas de vino con tapas de morcilla en El Lagar de Isilla, en el centro de Aranda. Sólo están allí por un concierto y es de los últimos de la noche. Hace tiempo que perdieron la pasión por encontrar nuevos grupos y esa es su forma de disfrutar de Aranda este fin de semana. En la gasolinera hay cola para comprar hielos, y en la misma, Mar y Noelia echan miraditas pícaras a Saúl y a Rodrigo que están cargando diez bolsas. Los bares de al lado de la antigua vía del tren están atestados de jóvenes tomándose sus primeras cañas del día, preparándose para lo que esperan sea una noche mítica. En la zona de acampada, Tomás y Ángela están dentro de su tienda de campaña, sudando, mirándose a los ojos, desnudos. Sólo iban a cambiarse antes de ir a los conciertos pero no han podido reprimir el deseo. En el bar de la acampada, Jorge y Antonio piden unas cervezas mientras intentan ligar con una de las camareras. Elisa, la camarera, les sigue el juego porque se siente halagada, pero jamás haría nada con ninguno de los dos. En las duchas, Chema que es el primer año que va, se sorprende con la cantidad de gente desnuda que ve, él es muy pudoroso y se siente incómodo. Estela y Yolanda preparan unos bocadillos mientras sus novios, Paco y Leandro, preparan unos sospechosos polvos blancos. Cerca de la puerta de la zona de conciertos, de un coche con el maletero abierto, se escucha música de fiesta. En el suelo una nevera con muchos hielos, latas vacías, y a su alrededor Victor, Pedro, Fernando y José, cada uno con un vaso grande lleno, todos bailando, riendo y gritando. En la entrada, el vigilante de seguridad registra la mochila de María mientras ella piensa que ojalá ese maromo le registrase a ella, contra la valla y con los pantalones cortos por el suelo. En los puestos de comida, Juan Carlos degusta un exquisito bocadillo de ternera argentina con chimi-churri. En el escenario grande, Julia, Roberto, Inés y Estela esperan ya en primera fila para poder ver de cerca a ese cantante que tanto les gusta y tanto les pone. Tanto que no les importa pasarse cuatro horas esperando al sol con tal de estar al alcance de su sudor. En el escenario pequeño, Alfonso, Edu, Carmen, Borja, Diego, Nacho, Pablo, Abel, Blas y Andrés bailan como locos con el grupo que está tocando. Más de uno tendrá unos cuantos moratones al día siguiente. Un poco más atrás, Sara está haciendo una foto a Javi, que se ha encontrado con el cantante de su grupo bandera, y no puede contener la emoción.

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