Sep 22

Equinoccio

naked now
Hojas naranjas crujiendo bajo los pies con un suave chisporroteo. El verano ha batido sus alas y ha remontado vuelo despidiéndose sin hacer ruido y sin decir adiós, como ocurre con las grandes despedidas. Los caminos secos empezarán a humedecerse y de nuevo podremos hundir nuestras botas en el barro. Las aguas dulces regresan a su cauce después de varios meses pasándoselo pipa en mares, océanos o en forma de cubito de hielo bañandose en alcohol.

Época de finales y principios, de vueltas atrás y de miradas hacia adelante. Con más melancolía que gozo, con más vidrio que marfil, con más naranja que verde, con más nervios que temple, con más latidos que mordiscos. El café por las mañanas ya no sabe tan dulce, pero calienta más. Las caras se tornan grises y monótonas en un repetitivo bucle diario, pero las sonrisas se convierten en algo formidable, casi mágico.

Una sensación de miedo nos invade, porque inconscientemente sabemos que por mucho que no sea uno de enero, acabamos de empezar un año nuevo y no sabremos donde podremos terminarlo.

3 comentarios

  1. Por fin llega el Otoño, con sus hojas crujientes, sus vientos fríos, bufandas, jerseys, sus sonrisas fugaces y aisladas, sus incertidumbres… 😀
    ¡Espero que hayas entrado con buen pie en la estación! Un abrazo

  2. Lo entré en granada en buena compañía, así que inmejorable 🙂

  3. Por fin, por fin, por fin! un beso a los dos enooooorme.

    Me gusta el trío que componemos XD

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