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Sep 09

Porno (III)

Puedes encontrar todas las entregas pinchando aquí: Porno (I), Porno (II), Porno (III), Porno (IV) y Porno (V y final)
Bondage
Tenía una bola rosa introducida en la boca. La bola estaba sujeta con una correa negra que le abarcaba hasta la parte de atrás de la cabeza. Tenía la cara enrojecida, apoyada en un sofá de piel negra encharcado de sudor, así como las rodillas, dejando su culo dispuesto a cualquier tipo de penetración. Las muñecas se encontraban por detrás de la espalda, atadas, haciendo un pequeño amago falso de forcejeo. Es lo que exigía el guión. A su lado se apostaba de pié una esbelta morena de pelo liso. Iba vestida con una mallas ajustadas que marcaban unos grandes labios y unos altísimos tacones negros. En la mano, una fusta preparada para sonrojar el expuesto trasero de Marta.

El extremo de la fusta se movió rápido, surcando treinta centímetros de caldeada atmósfera, para finalmente estamparse contra las nalgas de Marta. Aunque aquello no le excitaba lo más mínimo, se veía obligada a gemir lo que su boca amordazada le permitía. Era su trabajo. Mientras recibía la azotaina, reprimía las lágrimas que estaban a punto de escapar recordando como meses antes se negaba a firmar cualquier contrato que incluyese violencia, vejaciones o sexo sin protección. Pero eso era cuando aún le quedaba alguien en su vida que le importase, pero él ya no estaba y Marta empezaba a no saber donde estaba el límite. Estaba perdiendo la cordura y necesitaba más y más dinero aunque ya no tuviera con quien gastarlo, aunque no le hiciese falta. Se había convertido en su adicción.

Otro fuerte chasquido le sacó bruscamente de su ensimismamiento, sucedido de un punzante dolor que se abría paso desde el culo. Por un momento, aquella zorra rodeada de cámaras paró de asestar golpes a Marta. Levantó la vista para ver como se estaba acoplando un cinturón con una polla de plástico enganchada. La mirada de dolor se cambió entonces por miedo al comprobar el gigantesco tamaño del falso miembro. Sabía que le tocaba ahora, lo había firmado un par de días antes tentada por un número con muchos ceros, pero no por ello podía dejar de sentir terror cuando la punta del falo de plástico le rozó el ano mientras una lágrima se unía al sudor de sus mejillas.

2 comentarios

  1. XIII

    Pero que grande eres Santi.
    Lo he mascado, saboreado y tragado con dificultad y cierto sabor dulzón, para que engañarnos.
    Me encanta, ¿hay más?

    Por cierto, ¿cómo va eso de las ecuaciones diferenciales del demonio y demás? jeje

  2. Santi

    Al final se me llevaron los demonios… xD

    Y sí, hay como mínimo, dos más, a no ser que se acabe alargando por en medio…

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