Mar 14

Primer amor

Tubo de escape

Lo más difícil de aquella noche sería explicar en urgencias las quemaduras y el hollín bajo el vientre. Tomás esperaba apoyado en una farola. Un viento helado levantaba la basura del suelo. Decenas de coches pasaban surcando el asfalto en busca y captura de un hueco donde pasar la noche. Los observaba a todos con indiferencia. Los conocía a todos. Estaba acostumbrado a observarlos desde la ventana de su piso hacía meses. Todos los días, a partir de las seis de la tarde, aunque se le helaran las cejas, Tomás abría la ventana y se postraba allí como una gárgola gris hasta que llegaba. A veces le esperaba unos minutos, otras tardaba horas en llegar. No pestañeaba ni una vez cuando pasaba por delante de su ventana. Desde que aparecía por la esquina de la calle hasta que se perdía de vista, el corazón de Tomás se convertía en humo. El tiempo se ralentizaba y aún así la calle se hacía demasiado corta. Jamás había sentido algo así cuando día tras día, su ex-mujer aparecía por la puerta después del trabajo. Nunca se le había acelerado el pulso, nunca habia estado nervioso esperando el instante de verla aparecer, en ningún momento sintió ningún vacío cuando ella se despedía.

Pero de repente, todas esas sensaciones que no sabía que existían, se le presentaban una y otra vez los días laborables a partir de las seis y, con un poco de suerte, en algún momento del fin de semana en el que se lo cruzaba por casualidad. Lo encontraba en sueños, y empapado en sudor frío se despertaba con una rigidez que soliviantaba poniéndose de rodillas en su imaginación, abrasándose la erección, en la parte de atrás de aquel brillante deportivo, susurrando un Te quiero. Cuando todo empezó le costó meses, litros de sudor y noches de insomnio aceptarlo. Él, que había estado casado y con hijos, se convertía en un odioso desviado. El primer día, Tomás se dijo que no era nada. Suspiro a suspiro el pulso acelerado, las gotas de sudor, el pelo erizado y la fiebre en los genitales no mentían. Pasó varias semanas llamando a consultas de loqueros para colgar cuando le contestaban. Si le daban reparo sus propios sentimientos, más aún contarselos a un extraño. Tenía pesadillas donde todo el mundo le señalaba por la calle, donde murmuraban a sus espaldas y cuando miraba alrededor, esa multitud burlona sólo era un reflejo de su cara. Aún aquel día, se seguía odiando.

Pero no lo soportaba más y por primera vez en lugar de abrir la ventana, bajó a la calle a esperar. La temperatura del metal helado de la farola atravesaba sin esfuerzo el tejido de su chaqueta congelándole la espalda. Movía rítmicamente la pierna derecha una y otra y otra vez. Pensaba en el momento que le viese aparecer doblando la esquina como todos los días. Estaba dispuesto a seguirle donde fuese. Excitación y miedo se mezclaban en un torrente de agua turbia después de un tifón. Aún resonaban en su cabeza las risas de la gente que le señalaba en sus pesadillas, pero como si fuese un planeta alrededor del sol, no podía más que seguir en la órbita confusa que le llevaba a aquella locura. Apareció con un movimiento suave y deportivo dejando atrás el cruce de calles. No reparó en la farola, en Tomás o en el tick de su pierna, y este recibió la indiferencia como una aguja súbitamente encontrada en el pajar. Pero no importó. Llevaba dos horas en la calle, viendo como la luz se iba apagando poco a poco, congelándose la espalda, y tenía que seguir la órbita.

Anduvo tras él, observando la parte trasera con deseo. Aceleró el paso para poder seguir teniendo contacto visual, para que no se le escapase. Entonces se paró. Tomás no sabía como abordarle, pero necesitaba hacerlo. Mientras su tick en la pierna derecha continuaba, trataba de pensar la mejor manera de acercarse a él. Lo había imaginado mil y una veces en su imaginación. Se acercó por detrás sin decir nada. Primero un beso, luego otro. No se quejaba, no decía nada, y Tomás siguió el recorrido con sus labios, desde los intermitentes traseros hasta el limpiaparabrisas. Las risas de las pesadillas contenían la respiración esperando el gran acto final. Acarició el cristal con dulzura con una mano mientras con la otra se bajaba la cremallera. El tubo de escape aún desprendía calor de aceite mineral quemado.

2 comentarios

  1. ¡Buenísimo! Me ha encantado, sí señor.
    Estaba leyéndolo, toda tensa, agazapada ante la pantalla del portátil, y al final… un gran “¡JA! ¡Lo sabía!”, de esos de complicidad con el propio texto. Jajaja, muy bueno, de verdad 🙂

    Y bueno, en cuanto a mis maquinaciones… Supongo que sabrás que rodamos un corto hace unos meses que guionicé (toma palabro xD) a partir de un relato que escribí y demás. Este corto ahora mismo está esperando a ser sonorizado y las cosas cuando vas por la vida con un presupuesto de cero son complicadas… ya sabes jajaj
    El caso es que el próximo está en camino y tendrá una ejecución más rápida y podréis verlo antes.
    Pero a lo que yo voy y por lo que te cuento esto es por lo siguiente; yo te pregunte hace mucho tiempo si no escribías guiones o no te planteabas hacerlo, llevar tu historias a otra dimensión… Y por ahí van los tiros de mis maquinaciones jajajaja

    Sabes que dicen que los experimentos con gaseosa, y creo que en este caso es cierto. De momento quiero aprender con textos míos, de los cuales soy responsable yo y nadie más, no me gustaría desgraciar tus trabajos, sinceramente, ni con tu bendición si quiera xD. Y una vez empiece a ver que con presupuestos bajos esto empieza a rodar, y nunca mejor dicho, de una manera más fructifera… pues si quieres…
    You know 😉

    Y eso, toma comentario jajaja

    !Un abrazo!

  2. ¡Muchas gracias! Me alegra que alguien sepa intuir las pistas que va dejando el texto… y que alguien me comente! jajaja Más aún ahora en temporadas poco prolíficas.

    Y sobre lo demás, bueno, no hay mucho por donde desgraciar mis textos, así que cuando gustes, ¡yo cedo los derechos de lo que haga falta! Ya he estado en un par de cortos de lado de actor… haciendo un papel bastante vergonzante, así que no me asusta ponerme a otro lado jajaja

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