Jul 14

Instantáneas IV: Home (O de un BBK Live en seis minutos)

Este post va con banda sonora. Si quieres escucharla, dale al play en el video al final del post.

Dave ha salido del escenario y Martin Gore se acerca al micrófono del escenario principal. Todo el mundo sabe que canción es la de Martin y gritan emocionados. Sólo yo me doy cuenta de que en estos seis minutos hay setenta y dos horas de festival encerradas. Soy el único que lo ve. Empieza la canción y la batería se combina con unas notas de sintetizador para crear una película de químico fotosensible que se posa para impregnar a todos los presentes.

Quique sonríe mientras conduce en su coche desde Tarragona. Suena “Home” en el audio del vehículo. El vacío es la única compañía en el lugar del copiloto, no importa, sabe que esta noche les podrá ver en directo, por fin. Y las lágrimas que acompañan a la sonrisa son de alegría. Las de Claudia no. Nadie se da cuenta porque el cielo se les está cayendo encima. La tormenta se lleva los restos que podían quedar del abrazo y el beso que su mejor amigo, Cristobal, le dió la noche pasada. Toca Mark Lannegan y están a punto de suspenderlo, pero a ella le da igual, lo único que importa es que sólo son amigos y la noche pasada, según las palabras de Cristobal, sólo fue la emoción de los primeros acordes de la canción.

Here is a song from the wrong side of town
Where I’m bound to the ground by the loneliest sound
And it pounds from within and is pinning me down

Roberto piensa que es la canción perfecta para que la hierba fluya por sus pulmones. Respira hondo, disfruta cada centímetro cúbico de humo, lo retiene y lo expulsa cubriéndose de un fuerte olor dulzón. Gustavo lleva mucho tiempo pasando de ninguna droga, pero el olor que viene de todas partes mientras baila techno a las siete de la mañana es demasiado tentador. Los recuerdos son astillas que se le clavan en los pulmones.

Here is a page from the emptiest stage
A cage or the heaviest cross ever made
A gauge of the deadliest trap ever laid

El sonido apenas llega a la zona de acampada, aún completamente llena de barro. Todo el mundo se fue, todo el mundo esperaba el concierto, pero Sergio no se puede mover de allí. Son las diez de la mañana y no quiere dormir, le da igual llevar desde casi veinticuatro horas antes bailando y bebiendo en todos los conciertos que ha podido, quiere más. De pintxos por la Plaza Nueva de Bilbao conoce a una pareja de murcianos. Le invitan a compartir taxi para volver a los conciertos pero él prefiere, ya por fin, dormir una pequeña siesta. Su tienda es una jaula y los barrotes están hechos de sus propias piernas.

And I thank you for bringing me here
For showing me home
For singing these tears
Finally I’ve found that I belong here

Ricardo y Lucas se abrazan. Coinciden en el concierto, pero cada uno llega sin saber que reacción tendrá el otro después de más de dos meses largos sin cruzarse una sola palabra. Toca Alt-J y mientras Lucas baila le pregunta a sus amigos que saben de Ricardo. El corazón vibra como una lavadora cuando le responden que tiene estar por allí. Sara sólo está en primera fila del concierto porque no quiere perder el sitio cuando salgan Martin, Dave y Andrew. Pero no se arrepiente, le está gustando aunque en el momento que vea en las pantallas una D y una M gigantes, se le olvidará cualquier cosa que haya visto antes.

The heat and the sickliest sweet smelling sheets
That cling to the backs of my knees and my feet
Well I’m drowning in time to a desperate beat

Feels like home
I should have known
From my first breath

“Espera, espera, espera”, por mucho que a Julián le guste la chica con la que está hablando, le parece un sacrilegio decir una sola palabra mientras Martin emociona. Él cierra los ojos y se agarra el pecho, no está escuchando una canción, está viajando entre satélites y planetas. Audrey le mira extrañada y se pregunta si todos los españoles son así de raros. Suena Fatboy Slim y le parece que esa mirada interrogante pasó años atrás. El festival está a punto de terminar y ella sólo busca la manera de invitarle a Laury, el pueblecito cerca de París donde vive.

God send the only true friend I call mine
Pretend that I’ll make amends the next time
Befriend the glorious end of the line

Diana y Estela no pueden verse más que un par de veces al año. Están agarradas de la mano, con los brazos levantados, sonriendo, sintiéndose tan unidas como la primera vez que escucharon esta canción en directo en el año dos mil. Cada una tiene su vida y su familia a miles de kilómetros de distancia pero nunca fallan a su cita en al menos un festival cada verano, y lo seguirán haciendo hasta que sean sus hijos los que acaben yendo juntos. Les queda poco para separarse durante otro año más pero han decidido que su espíritu adolescente sigue vivo y se mezclan entre un montón de chavales en las primeras filas de Green Day. No sólo ellas sobrepasan con creces la media de edad, pero si son las únicas que no están acompañando a algún niño que no ha querido perderse su grupo favorito.

And I thank you for bringing me here
For showing me home
For singing these tears
Finally I’ve found that I belong here

La batería llega al clímax, el sampler emite las últimas notas. La gente a mi alrededor sonríe, se abrazan, se les saltan las lágrimas, los tristes han tenido seis minutos de felicidad, las parejas se agarran y se susurran te quieros al oído, los árboles reciben las vibraciones y querrían poder moverse y alargar sus ramas a los demás, Martin no canta con la voz, lo hace a través de un nuevo órgano que sale directamente de las entrañas y que tan pronto como termine el tema volverá a desaparecer. Y yo observo, me encuentro ajeno a todo, me diluyo en nubes de polvo, barro y música, me convierto en película y en canción, puedo hacerlo porque no estoy aquí realmente. Retrato todo lo que alcanzo y lo bosquejo en una hoja en blanco que se empapa y se disuelve en un tiempo que ha dejado de existir, al menos por seis minutos, por un momento en el que el espacio se ha convertido en pasado y en futuro.

Si te ha gustado, te invito a leer toda la serie de “Instantáneas”: Instantáneas I (Llanes), Instantáneas II (Madrid) e Instantáneas III (Sonorama Ribera)

2 comentarios

  1. Qué bueno Santi, joder, qué bueno.
    Me he sentido yo también estar allí durante lo que transcurría la canción, como uno más, con mi propia historia.
    Me ha encantado 🙂

    1. ¡Gracias! Es difícil transmitir un trocito de festival, de concierto, de canción… por eso me parece un poco absurda una crónica ahora mismo… A quién coño le importa si el guitarrista tuvo una técnica perfecta pero el sonido le desmereció un poco o si no sé quien no tuvo la voz al nivel del festival…

      Gracias de nuevo!

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