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Sep 01

La tormenta

Lightning

Héctor termina de liar el cigarrillo y se lo enciende con una larga calada. El humo se confunde con la niebla que refleja la luz de la recepción del Hotel. Le pasa el cigarrillo a María, que se encuentra sentada justo a su lado, en el mismo bordillo, acercándose lo suficiente para que parezca que lo único que busca es combatir la helada noche, igual que minutos antes cuando él le ofreció su sudadera. Los dedos se rozan suavemente y una tormenta lejana estalla en relámpagos que no pueden ver a través de la bruma nocturna.

María inhala el humo. Fija su mirada en el cartel que luce bajo la intermitencia de una farola. Imagina un mundo que va a girar y para avisar a los demás planetas de su movimiento inesperado, parpadea millones de farolas. Así siente su mundo, con miles de farolas parpadeando aunque ella sólo pueda ver la que tiene justo delante. En el cartel se puede leer “Châteaudun”. Envueltos por la niebla y el suave correr de un río cercano, él se empieza a liar otro cigarrillo, no le apetece compartir. Mientras, ella con su mirada fija en el intermitente del mundo, piensa que jamás imaginó que su viaje romántico por Francia acabase así. Suelta el humo de una nueva calada y suspira.

– ¿Y ese suspiro? ¿No estás agusto? – Héctor gira la cabeza para mirarla. Ella le corresponde. María clava sus tiernos ojos marrones en los de Héctor.
– No… no es eso. Simplemente… no sé, esto no es el tipo de noche que podía esperar en un viaje romántico. – Vuelve a suspirar, manteniendo la mirada tan intensa como la niebla que les separa.
– Bueno, el amor también es esto, ¿No? Acompañar a alguien hasta sus infiernos si hace falta.
– Yo es que soy de novelas románticas, para mí el amor debería ser no tener que obligar a esa persona a bajar a tu propio infierno. Quema, y mucho, ¿Sabes?
– Todos tenemos nuestro lugar y nuestro momento para arder… si no quieres ver a nadie condenarse, mejor quédate en una de esas montañas tan preciosas que has atravesado para llegar hasta aquí. Y nunca más tengas una relación con un ser humano.
– ¿Cuántas veces has utilizado ese discurso para ligar?
– No estoy tratando de ligar, no esta noche, no ahora.

Se hace un silencio y ambos vuelven mirar el infinito del horizonte vacío, blanco, parpadeante. El humo de ambos se difumina en la niebla. El reflejo de un rayo cada vez más cercano se esparce azul en el aire espeso.

– Parece que llega una tormenta. Cuando esté aquí tendremos que dejar de fumar y meternos dentro.
– Entonces disfrutemos este cigarro como si fuese el último.

Él da una calada larga, lenta, expulsando el humo muy poco a poco. María observa como expira con los ojos cerrados. Hace parecer que soltar una bocanada de aire sucio sea algo poético, delicado, que hay que tratar con cariño. El humo se pierde en la inmensidad, pero ella sigue atenta a sus labios, que ahora se esconden.

– Nunca había visto a nadie disfrutar tanto con una calada.
– ¿No? ¿Ni siquiera tú?
– No, yo fumo por la costumbre, pero no es nada especial.
– Entonces, permíteme que te diga, sin ofender ¿Eh? – Héctor dirige su mirada directamente a los ojos de María. – Pero tu y el resto de la gente que fuma por fumar… tenéis un comportamiento bastante estúpido.
– ¿Qué? – Dice con la voz más aguda que sabe poner, retirando la mirada y cerrando los ojos a la vez que frunce el ceño.
– No me malinterpretes, no estoy diciendo que seas estúpida, sólo que tienes un comportamiento que lo es.
– Si, ya, tu fumas igual y me llamas estúpida.
– No… no me entiendes. Fumar por placer no me parece estúpido. Fumar sin más, me parece estúpido, no las personas que lo hacen. Pero al fin y al cabo ¿No te estás matando gratuitamente?
– ¿Acaso tú no?
– Creo que sigues sin entenderme. Si un tío se mata escalando una montaña, haciendo lo que le gusta, asumiendo sus riesgos… ¿Que tiene de tonto? Todo lo contrario. Pero en cambio, ¿Alguien al que no le gusta escalar, se mata cayendo de una montaña? Ese, ese es un estúpido.
– Ya… entiendo. – Él la deja de mirar y vuelve al vacío que se llena de violentos electrones que cada paso del segundero del reloj se acercan más.

María abre los ojos mientras se lleva el cigarrillo a los lábios. Inspira cerrando de nuevo los ojos. Esa calada le sabe mejor que cualquier cosa que haya probado en toda su vida. Sabe que la única razón son las palabras que acaba de intercambiar. En un minuto ha pasado de tener asqueroso alquitrán en llamas al mejor manjar que jamás ha pasado por su paladar. Gracias a él. Tal es su magia, piensa, que convierte el humo en langostas.

Pueden oler la electricidad. La tormenta se aproxima y aún así parece que no va a llegar nunca. María se acerca y le coge la mano que el vicio le deja libre.
– Creo que deberíamos acostarnos – Pasa los dedos por las palmas de Héctor.
– Sí, es cierto, mañana debería salir pronto hacia París.
– No… sabes que no me refiero a eso.
– María… ¿Y tú novio?
– Eso digo yo, ¿Y mi novio? Mi novio está en coma en una cama a la que le ha tenido que arrastrar el chico más adorable que he conocido jamás, mi novio seguramente haya dejado un pestazo a vómito en toda la habitación. Mi novio, ese tipo que está ahí arriba, no es quien fue hace años. Este viaje era el último intento de salvar nuestra mierda de relación, pero no es en su coche en el que quiero llegar a los Campos Elíseos…

Tras cinco minutos de intenso silencio, cargado de miradas de reojo, caladas y tímidas sonrisas, la niebla se empieza a despejar. Deja paso al cielo cayéndose en forma de agua. En un rápido gesto, él levanta a María de los hombros y pasan corriendo a la recepción del hotel. La ceniza de los dos cigarrillos sucumbe a la inundación que los arrastra en dirección al río.

3 comentarios

  1. XIII

    Me ha recordado tantas cosas… y bonitas eh 🙂
    Muy bueno, una conversación inteligente, exacta, siempre con ese giro al final que hace que sonría diciendo: “Ahí está Santi”. Jajaja ^_^
    ¡Un abrazo!

    1. Santi

      🙂 ¡Me alegro mucho! Con este relato traté de cambiar un poco las tornas. No partir de una idea, de un argumento, de un personaje… dejar todo eso y empezar por una sensación… y así salió esto jeje. A parte, yo que no soy muy ducho en diálogos, me pareció que si no encajaba aquí uno, no lo iba a hacer nunca…

      ¡Muchas gracias! 😀 Keep reading, keep writing, keep filming 😉

  2. Camila

    ¡Hola! Te he nominado a un premio Liebster, un galardón que se entrega entre blogs, pásate por aquí para participar http://camilina.wordpress.com/tag/liebster-award/ Espero que te animes, es una forma estupenda de conocer nuevos blogs. ¡Un saludo!

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