De buses y canciones

Escuchar canciones mirando por la ventanilla de un autobús, un placer melancólico del que no se privarme. Y es que hay algo de ver pasar la vida en las ventanillas de un autobús, algo que no sólo te lleva de un sitio a otro físicamente. Es posible que no te des cuenta, es posible que hasta pasado un tiempo, incluso años, no sepas que ese trayecto hizo un click en tu vida que lo cambió todo.

Renault Citybus (Heuliez Bus GX317) - Altiservice / Saint-Lary-Soulan, ex RATP (Paris) n°1032

Los Planetas – La Copa De Europa

“Ahora pienso que no merece la pena,
arriesgarme traerá más problemas.
Así que elijo
lo que tengo más cerca.
Por lo menos tendré la certeza
de que existo,
de que puedo decidir,
de que elijo por mí,
sólo por mí.”

Deben de ser las cuatro o cinco de la mañana, estás llegando a la ciudad en la que viven tus padres. En el aleatorio de tu reproductor suena La Copa De Europa y de repente sufres una regresión. No sabes exactamente cuando pero tienes el recuerdo grabado a fuego, casi dos años antes, en ese mismo autobús, sonaba por tus auriculares esa misma canción. Y fue posiblemente la última vez que cogiste ese búho de vuelta a casa de tus padres. Hasta hoy. Has andado tanto camino en todos los aspectos de tu vida para acabar… en el mismo sitio, en la misma situación, sin notar siquiera el haber avanzado un poco siquiera. No lo sabes aún pero durante los próximos meses vas a ser presa de la inacción, del hastío, de la desgana y de una indiferencia que se va a expandir en tu vida como un virus del que no hay cura. Durante casi diez meses vivirás por inercia haciendo lo que se supone que tienes que hacer. Y es muy posible que esta sea la noche en que abandones, escuchando Los Planetas, y dándote cuenta de que todos tus esfuerzos y cambios de vida te han llevado al mismo punto en el que estabas, sin haber progresado, sin haber cambiado nada. Por supuesto, eso no es cierto, pero de eso no te darás cuenta hoy. Quizá si hubiera sido otra canción la que el algoritmo del reproductor hubiera elegido, sólo quizá, podrías aprovechar los meses que van a venir.

Love Of Lesbian – Allí Donde Solíamos Gritar

“Y aún hoy,
se escapa a mi control,
problema y solución,
y es que el grito siempre acecha,
es la respuesta.”

Estás haciendo un trayecto desde Zaragoza a Teruel en un bus de línea muy cutre, rodeado de personas muy mayores. Hace poco que estrenaste un teléfono nuevo con internet. Con una tarifa de datos sin límite. Pronto eso de poder usar internet desde un teléfono sin límite se acabará, pero mientras tú aprovechas para saltar de un vídeo a otro en youtube, para hacerte el viaje más ameno. En videos relacionados de algo que estabas escuchando aparece Love Of Lesbian. Conoces al grupo pero apenas les has escuchado. Le das una oportunidad. Y te encuentras repitiendo la reproducción una y otra vez. Por alguna razón, te sientes dentro de la canción, quizá porque te estás dirigiendo a uno de los lugares donde solías gritar, pero esta vez sólo de visita. Te puede la melancolía. No la tristeza, porque todo parece haber cambiado para bien (y ni te imaginas en poco más o menos de dos meses, todo irá mejor aún) pero aún así parece que te falta algo. No sabes muy bien si es lo que has perdido o lo que aún estás por encontrar. Pero siempre recordarás esta canción con un cariño nostálgico.

Carmen Boza – No Me Parezco

“Fumo tanto que no sé
si siento algo o si padezco,
ni tampoco sé si soy quién fui contigo o me parezco,
me parece que no.”

Por los cristales del autobús puedes ver tu antiguo barrio. Recuerdas como llegabas en el sentido contrario de ese mismo bus y subías andando desde Legazpi. Noches locas las que te hacían coger ese bus, cuando salir era lo único que te hacía olvidar el vacío que te atrapaba. Subiendo esa calle la sensación volvía poco a poco a ti, justo como hoy. No sabes si ahora esa sensación es de vacío, o es que estás dolido. Hace mucho que no exploras tus emociones y ya casi no puedes reconocerlas. Ese bus que hacía que lucharas por mantenerte despierto y que hoy va a hacer que no puedas conciliar el sueño en por lo menos dos o tres días. Preguntándote por esa sensación. Por un momento te vuelves resolutivo, harto de estar siempre por debajo de otros. Piensas que esta vez no, que la gente tiene que saber cuando te hacen daño. Pero no te preocupes, en menos de una semana tu inseguridad y tu miedo volverán a tomar parte, el vacío o lo que sea eso se irá, y podrás volver a olvidarte de todo delante de un papel. De todo y de todos.

Felpeyu – Los Fayeos De Mayo

“Pente ñubes de robín,
siento l’alma mineral,
trabayada en desengaños,
apagada como’l faro
d’una mar d’escoria gris.

Fatigáu del camín,
engurriáu pol bramar
d’innumerables hibiernos,
suaño los díes eternos,
espierto en nueches sin fin.”

No puedes pasar un par de años sin visitar Asturias. Es el único lugar donde duermes en temporadas de insomnio, donde descansas en épocas de intranquilidad, donde respiras cuando falta el aire. Pero siempre la vuelta es dura. Sabes que al atravesar esas montañas te espera una realidad a la que no quieres volver. Y ves el verde pasar por la ventanilla del autobús, preguntándote cuando podrás volver una vez más. Este es tu paréntesis de la vida, pero el de este año ya acaba. Suspiras con melancolía empañando la ventanilla, pero sabes que Asturias va a estar ahí siempre, esperándote para que te vuelvas a perder en rincones donde esperas no ver a nadie, esperando que quizá la próxima vez a nadie le extrañe tanto estos viajes que haces solo.

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