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May 07

Soy machista

Soy machista. Y si estás leyendo esto es casi seguro que tú también. Y cuanto antes lo asumas mejor.
Vivimos en esta sociedad machista, racista y homófoba y cualquiera que hayamos crecido en ella, por muy bien que nos hayan educado, tenemos estas taras. No voy a entrar en análisis que vais a encontrar mil veces mejor razonados a nada que busquéis un poco por internet, pero como con las drogas, el primer paso es asumirlo.

Paris 2017

Denis Bocquet @ flickr



Somos machistas, y nunca vamos a dejar de serlo. Pero podemos poco a poco intentar identificar todos esos comportamientos asquerosos que vemos como normales, y poco a poco ser conscientes antes de perpetuarlos y evitarlos. Hace algunos años yo siempre decía que no era machista, para nada, mientras cosificaba mujeres, me reía de cuerpos no normativos e incluso acosaba, porque aquello era el “amor” que nos enseñan en las películas. Me quedaba sentado mientras las mujeres de la familia preparaban/recogían todo en navidad, me parecía normal tocarle el culo a las chicas de la clase e incluso era normal frivolizar sobre violaciones, y no parecía nada malo eso de “si te la quieres llevar a la cama emborráchala”. Incluso creía que existían cosas como la “friendzone” o cualquier nombre que queramos darle, esa pueril expresión que viene a ser que si eres bueno, amable y amigo de una chica que te gusta, esta te debe por lo menos un polvo, porque si no para que, si no es para follar se ve que la tratarías como a una mierda.

No estoy orgulloso de ninguna de esas actitudes y por eso trato de corregirlo, y casi cada día acabo identificando algún comportamiento machista aún enquistado difícil de extirpar. Pero no, aquí no soy, o somos los hombres, los protagonistas. No vayáis a tener pena de un hombre porque “ay como sufro cuando me doy cuenta de lo machista que he sido”. Aquí las víctimas son esas chicas a las que acosan por la calle y llegan llorando a casa, esas chicas que en cualquier situación en la que superen a un hombre “es porque se han debido de poner de rodillas”, esas chicas a las que un tío barbudo y lleno de pelo les llama guarras por no depilarse, esas chicas que no se atreven a volver solas a casa y aún así algún tontopollas silba por la calle cuando las ve asustadas, a todas esas chicas a las que violan ya sea emborrachándolas, no aceptando un no porque “si has llegado hasta aquí es que quieres”, quitándose el condón en mitad de una relación porque “no pasa nada ya verás”, a esas chicas que las culpan por ser la víctima, que les dicen en la comisaría “¿pero estás segura de denunciar? mira que luego si no lo demuestras es peor para ti”, a todas esas chicas maltratadas física y emocionalmente que tienen que escuchar “es tu culpa, tendrías que haberlo visto venir” o “eso te paso porque te gustan los malotes”. Ellas son las que viven en la cultura de la violación donde cualquier cosa que no sea “callejón oscuro y violencia” automáticamente deja de ser violación, llegando incluso a romantizar esas relaciones forzadas (cosa que podemos ver en un montón de productos audiovisuales de nuestro tiempo, por ejemplo).

Y tantas otras situaciones que no caben en estas líneas y que ni si quiera puedo llegar a imaginar porque en mi burbuja machuna jamás he imaginado que puedan existir. Mi siguiente “objetivo” además de seguir identificando comportamientos machistas que estoy seguro que aún tengo, es conseguir de una vez ser capaz de alzar la voz cuando detecto estos comportamientos en mi entorno. Siendo una persona extremadamente tímida y que siempre ha rehuido el conflicto, me cuesta horrores meterme en discusiones que sé que van a acabar mal porque normalmente cuando a alguien se le evidencia un comportamiento machista, su respuesta es el ataque (de nuevo, no me salvo, también lo he hecho yo e incluso ahora a veces me sorprendo en ese mismo comportamiento), y los ataques no los llevo muy bien. Pero seguiremos intentándolo, este texto es una primera aproximación y aunque se que la respuesta de muchos tíos será “yo no, yo no, yo no”, sinceramente, os la podéis ahorrar porque me resbala. Intentad revisaros un poquito y quizá algún día la respuesta sea “yo no, yo no, yo… espera, igual… sí”.

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