Ago 13

Teo va al Sonorama

Teo está nervioso. Lleva todo el año esperando esta semana. Teo no tiene ningún plan que le haga tanta ilusión como este en todo el año. La verdad es que es el único que tiene. Teo tiene un poco de miedo la verdad, porque poco a poco las cosas van cambiando.

Pero a Teo le van a buscar en furgoneta a su casa y en cinco minutos ya se ha olvidado del resto de su vida. Los problemas de Teo se esfuman y sabe que no regresarán hasta una semana después.
Teo se come un cachopo. Teo abre una cerveza y piensa que aquello tiene que ser lo que llaman felicidad. Teo se pone el bañador y corre bajo los aspersores. Teo se ríe y le vienen recuerdos de los libros de “Teo va al campamento”. A Teo le acribillan los pies un par de mosquitos pero a Teo no le importa, Teo flipa porque su mayor problema sea una picadura. Teo duerme en el Barco Pirata del parque de atracciones, pero a Teo le importa poco.
Teo va con sus amiguitos a una casa en el campo y le parece increíble poder pasarlo tan bien con la madre de uno de sus amiguitos. Teo come mucho y bebe mucha cerveza.
Teo se vuelve a meter bajo los aspersores.
Teo vuelve a comer mucho, por primera vez sentado en el Lagar de Isilla (es uno de los sueños cumplidos de Teo, y es que sus sueños nunca han sido demasiado grandes). Teo vuelve a casa de nuevo feliz.
Teo se levanta con el estómago revuelto y lleno de gases, y es que Teo lleva mucho tiempo acostumbrado a comer poco. Pero a Teo se le pasan todos los males cuando llega a la Plaza del Rollo después de un rato (esta vez de pie) en el Lagar de Isilla. Teo ríe, Teo habla, Teo no recuerda nada de lo que le preocupaba tres días atrás, Teo bebe mucho vino y, después de lo que ha adelgazado, Teo puede estar más de un minuto al sol. Teo ríe, y ríe y ríe y no puede parar de reír y cuando no está riendo, está sonriendo. Teo hace mucho tiempo que no pasaba tanto tiempo sin sentirse mal. Teo hace cola para el baño. Teo es feliz viendo a sus amiguitos felices. Teo se cuela en la cola del autobús y cuando le increpan Teo reconoce que llevan razón y que a él no le gusta nada que se lo hagan y Teo hace la cola desde el principio.
Teo entra por primera vez al Sonorama para ver a Egon Soda. Teo como siempre, flipa y en algún momento que otro, Teo echa alguna lagrimilla. Teo es el único concierto al que entra en ese día, pero es que a Teo ya le agobia mucho la gente y prefiere estar con sus amiguitos.

Teo vuelve a la Plaza del Rollo y vuelve a sentirse igual de bien que el día anterior. Teo piensa que aquello no puede ser verdad, que tiene que haber algún truco (y Teo no se dará cuenta de que es así, pero no lo sabrá hasta al final, así que dejemos a Teo disfrutar).
Teo ve a L.A. y vuelve a echar otra lagrimilla. Teo sabe que las emociones están a flor de piel en el Sonorama y Teo, la verdad, es que no quiere luchar contra ello. Teo tiene charlas trascendentales como hacía mucho que no tenía y se da cuenta que le hacían mucha falta. Teo llora pero esta vez sin ningún concierto, pero sabe que eso no es malo. Teo ve a Viva Suecia y vuelve a sentir cosas muy especiales con ellos y no sabe bien que son. No es la primera vez. A Teo le gustaría poder conocerse un poco mejor para poder poner palabras a las cosas que siente. Pero no se preocupa de eso ahora, Teo baila y se desgañita cantando.

Teo va a ver a Joe Crepúsculo y Teo se lo pasa como un enano. Teo baila, baila, baila y grita. Teo está feliz. Tanto que Teo no ve el peligro de beberse seis botellas de sidra.
Teo se levanta como si le hubieran dado una paliza. Teo no puede ingerir sólidos. Teo se vuelve a dormir. Teo se acuerda de las seis botellas de sidra. Teo se da cuenta de que la fosa séptica de la casa en la que están está rebosando y lo pasa un poco mal. Teo va andando al Sonorama y por el camino se bebe un litro y medio de agua y otro litro y medio de Aquarius. Teo va a ver a Maga sin una mala cerveza y Teo no lo disfruta como otras veces porque no se encuentra demasiado bien. Aún así Teo vuelve a soltar lagrimita cuando tocan Diecinueve.

Teo va a ver a Punsetes y parece que empieza a remontar. A Teo le ofrecen un poco de vino y aquello sumado al conciertazo que se están dando Punsetes, revive.

Teo llega al final de Xoel y canta a grito pelado “El Amor Valiente”. Por primera vez Teo no lo canta al aire. Teo hacía mucho que no sonreía tanto.

Teo va a ver un poco de Izal y entre la masificación y que hace tiempo le dejaron de hacer gracia, Teo se aburre. Teo se vuelve a la furgoneta a beber cerveza. Teo con sus amiguitos empiezan a contar batallitas de los campamentos, como siempre. Teo piensa que ojalá pudiera volver a aquellos tiempos.
Teo vuelve a su residencia sonoramera y Teo pasa un rato de nuevo charlando. A Teo le encanta hablar y escuchar, pero últimamente Teo tiene pocas oportunidades para ello. Teo no quiere que aquello acabe nunca, pero está llegando a su final. Teo se va a dormir.
Teo se despierta de nuevo un poco jodido, pero a Teo le da igual, aunque sea durante una semana, ha sido feliz.
Teo vuelve a casa. Teo sabe que siempre es el momento más duro del año. Teo ha sido inmensamente feliz durante una semana, Teo ha sentido cosas que creía que no podía volver a sentir, Teo no sabe si arrepentirse de no haber dicho cosas que quería decir, pero Teo sabe que no sabe expresarse y que a veces es mejor callarse y que todo quede guay y no tener momentos incómodos. Teo pone una lavadora y se va dar un paseo de cuatro horas a treinta y cinco grados porque la casa se le viene encima. A Teo le gustaría poder vivir así todo el año aunque no llegase a los cuarenta. A Teo le gustaría poder decir las cosas que no se atreve a decir por no saber cómo decirlas y se conforma con un abrazo. Pero Teo sabe que con los años lo que quedan son los recuerdos, y esta semana ha sido una generadora de ellos, todos buenos.
Teo duerme solo un par de horas porque su cabeza está llena de pensamientos y sentimientos. Pero Teo sabe que aquello, mal que bien, pasará y que en unos días estará de nuevo deseando que pase rápido el año para volver a ser feliz.
Teo, intentando explicar un poco todo lo que lleva dentro, se pone a escribir.

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