Sep 03

Discos que me vuelan la cabeza: Caminitos del deseo.

Hace mucho que no escribo sobre música y la verdad que a veces es lo que más fácil me parece. Así que en esta temporada en la que intento recuperar el ritmo de escrituras, se me ha ocurrido empezar esta serie de post, “Discos que me vuelan la cabeza”, donde os voy a hablar de discos que por alguna razón u otra me han marcado más allá de que me gusten mucho o poco, discos que han formado parte de mi vida y a los que vuelvo una vez tras otra para buscar algo que quizá no sepa muy bien que es pero que estos discos me dan. Y para empezar, por ser un poco original y no irme a cierto grupo que todos sabéis que es mi favorito (y del que podía hacer un post con cada uno de sus discos), os voy a hablar de Manos de Topo y de su disco de despedida “Caminitos del Deseo”, un disco que, si lo de volar la cabeza fuese literal, sería el primero en la lista.

Es difícil que cuando alguien escucha alguna canción de Manos de Topo por primera vez se quede indiferente. También es cierto que es difícil que de primeras le guste. La voz del cantante es un tanto especial y lo que provoca es un irrefrenable odio o simple curiosidad. Os aviso por si no les habéis escuchado nunca, si lo que sentís es curiosidad, tened cuidado porque ya os han mordido los topos y la infección os puede provocar algún día una terrible obsesión de escucharles compulsivamente de manera insana y obscena. Salvando el hándicap de la voz, se descubren las letras que te hacen comprender perfectamente el estilo de canto y acabas teniendo una revelación sobre porque esa voz es la única con la que se pueden cantar esas canciones.
Mi caso es de los raros. Siempre fan de las excentricidades en la música, me gustaron desde que los escuché por primera vez. Me quedé con ganas de verles en algún festival para observar las caras de la gente que no les conoce viéndoles en directo, pero nunca pasó. Ningún festival se atrevió a programarles ni a las cinco de la tarde ni creo que a ellos les hubiera gustado estar ahí. Lo que sí logré que pasara es que sonaran en un garito. Algunos ya sabéis de mis pequeñas aventuras como DJ en la noche fuenlabreña (con pequeñas me refiero a que pinchamos un total de cinco veces y por colegueo, no porque fuésemos buenos) y en una de ellas nos atrevimos a poner un tema de Manos de Topo, “Tus siete diferencias” que además engaña porque de primeras, a la gente le puede parecer que va a sonar The Cure. Las caras, un poema, pero valió la pena porque hubo gente (digo gente como si fuera mucha, pero en realidad fueron solo dos chicas) que se acercó a nosotros a darnos la enhorabuena por atrevernos, porque era la primera vez que escuchaban a los Topos en un garito.
Total, Caminitos del Deseo es su último disco, último en el sentido de que se separaron después. Y desde la primera escucha ya me pareció un trallazo que te patea directamente el cerebro con zapatillas de peluche, que te azota con látigos de seda, que te aprieta en los pezones con pinzas de látex, que te arranca el corazón con caricias. Y cada vez que me lo pongo corro el peligro de no escuchar nada más en varios días porque me acabo obsesionando. Por lo pronto algo que me flipa de este disco, antes de empezar a escucharlo, es la portada. Pocas portadas dicen tanto de un disco como esta.

Desde el principio, el disco se mueve entre la melancolía y la rabia. En la primera canción podemos encontrar referencias a encontrar fantasmas de relaciones pasadas… en los genitales de otra persona. Siguen en la siguiente canción refiriéndose a los órganos sexuales de la persona amada, en este caso hablando sobre fidelidad con un nada sutil “Debajo de tu falda hay un marxismo inusual / dicen que la lucha de clases por fin ha terminado / Comunismo en ropa interior”.
Llegamos entonces a “Islas de Luz”, la tercera canción, para mi la mejor del disco, y la que da nombre al disco en el mejor momento del mismo, justo a partir del minuto dos, cuando acaba diciendo “deshonrando itinerarios / navegando los armarios / por los caminitos del deseo”, de repente cambia la música y es que en ese preciso instante la canción me transmite una sensación de rabia que sería capaz de patear los altavoces. Siempre fui de adorar la rabia en la música, quizá porque me es difícil expresarla y sentirla en las voces e instrumentos de otros me alivia un poco.
Después de tanta intensidad el disco se relaja un poco con “Tus Bombas del Liceo”, una especie de resaca entre lo que ha pasado y lo que viene. Porque de nuevo con “Collar de Macarrones” y “Bragas Bandera” los Topos de vuelven a poner intensitos. Vuelve el pesimismo. Y la rabia, otra vez, se apodera de los temas y da sentido a la voz llorosa que tanta gente odia.
Y para acabar el disco (Y aunque cuando lo sacaron no lo sabíamos, su carrera como grupo) de manera redonda, el último tema es “Un Último Esfuerzo”. Tanto la canción como el videoclip ya avisaban de lo que iba a pasar, y aún así en aquel último concierto todos nos quedamos consternados cuando dijeron que, efectivamente, aquel era el último concierto.
No queda otra que mostrar el “videoclip” que hicieron, entre muchas comillas porque no es un videoclip al uso, que representa de forma maravillosa lo que han sido Manos de Topo hasta que se separaron (y también el porqué se separaron). Es una maravilla.

Un último consejo: si tenéis un mal día, coger este disco, ponerlo a toda hostia, y gritad y saltad y bailad, y veréis como al final un poquito mejor si que estáis. Y bueno, creo que si lo hacéis con cualquiera de sus discos, funciona igual, no solo con este.

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