Oct 28

Bienvenidas las alarmas

Es un lugar común decir que la mayor sensación de soledad se da cuando estás rodeado de gente. Es un lugar común porque es cierto. No hay mayor vacío que el que se siente cuando estás rodeado de peña.

Vivimos en un mundo hecho para dos. Desde por donde nos lleva la sociedad hasta lo que podemos comprar en el supermercado. Esto es innegable. Vivimos en un mundo en el que la gente sola tiene que tirar comida podrida porque muchas veces no hay opción a tener menos cantidad. Por supuesto si eres como yo lo que haces es comertelo todo y ponerte gordo. En este mundo, a partir de cierta edad, vivir solo es un estigma. Todo el mundo te mirará raro, te juzgará, pensará que es que hay algo chungo en ti si a estas alturas no has conseguido vivir en pareja. Y quizá tengan razón
Vivimos en un mundo para dos, pero hasta hace no mucho no me había importado mucho. Suelo pagar más por mis vacaciones, por ejemplo, porque una habitación doble no cuesta el doble que una habitación individual. Y el alquiler del coche es el mismo vayas uno o dos. Por eso, siempre acabo pagando más. Si vives solo, por supuesto, pagas más que si vives en pareja. Y bueno, un sin fin de cosas así que nunca me han importado demasiado porque siempre me he podido permitir vivir mi vida solo, a mi bola, y en muchas ocasiones, he disfrutado de cosas que no podría haber disfrutado teniéndome que poner de acuerdo con otra persona.
ALARM!
Y de repente un día ves que, cada vez más, te vas quedando solo (valga la redundancia) en esto. Quiero decir, ya estabas solo, pero la vida te hace estar con unos y con otros, tener tus ratos solo, tus ratos acompañado… hasta que un día ya nada es lo mismo. A tu alrededor todo va cambiando, la gente se va juntando de dos en dos o coge líneas tangenciales a la la vida que a ti te gusta vivir. Te encuentras en uno de esos viajes o en un concierto o en el cine, solo, y sientes que ya no lo estás disfrutando. Que algo ha cambiado. Que igual es la presión de la sociedad, o simple envidia de lo que ves alrededor, pero parece que ahora necesites tu también vivir una vida de a dos. Pero llevas tanto tiempo alejado de eso que no te puedes ni imaginar que alguien te pueda aguantar. Lo has intentado, pero nadie soporta tus gilipolleces. Te has convertido en un tio gilito, en una loca de los gatos, tanto tiempo encerrado en ti mismo que ya no le puedes resultar atractivo a nadie. Te has vuelto un viejo maniático. Nadie quiere tener como compañero de viaje alguien que se está autodestruyendo.

Y te encierras, aún más, en ver series, en la tele pongan lo que pongan, en los videojuegos, en beber una cerveza tras otra, en pasear poniéndote podcast que ni siquiera te gustan. Todo por no estar a solas con tus pensamientos. Has dejado de leer, de escribir, porque el mero hecho de tener un rato en silencio y escarbar en tu cerebro te da auténtico pánico.

Y, otra noche más, te sentirás completamente solo, estés aquí escribiendo sin nadie alrededor, o en un bar rodeado de gente riendo.

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