Holywater @ Sala Caracol 30 Septiembre 2011

Con un ligero retraso, sobre las diez y media de la noche comenzaban a tocar los vigueses Holywater, de los que ya hablé en el post sobre el Sonorama, en la pequeña sala Caracol, con una entrada moderada, para presentarnos su último disco «The path to follow». Aún recuerdo como descubrí hace ya casi diez años a estos grandes, gracias a una persona que después de recomendarmelos no volví a ver jamás. Creo que desde entonces, «Uknown Skin», de su primer disco «Handle with care», ha estado siempre en mis mp3, listas de reproducción y cds recopilatorios…

Pero dejemos las historias de cebolleta para otro momento y vamos a comentar de lo que va esto, del concierto. Por tercera vez, estos gallegos me dejan con la boca abierta, con temas de sus cuatro discos, perfectamente ejecutados. Si acaso en algunos momentos el sonido de la sala no le hizo justicia a la potente voz de Ricardo, que sonaba un tanto distorsionada y poco clara. Por lo demás, es de esos conciertos que se te mete en las tripas, te hace moverte, te eriza los pelillos e incluso en algún momento te hace sentir cosas que quizá no quisieras, pero eso es la música, sentimiento.

Poco más puedo decir de lo que ya dije en el Sonorama, la palabra que me viene a la cabeza siempre con este grupo es «Infravalorados». Y mucho. Viendo el panorama nacional del rock-indie como está, un grupo como Holywater debería de estar llenando salas como la Joy Slava o La Riviera… pero quizá en este mundillo hace falta algo más que calidad para que la gran masa de «modernos» festivaleros gafapasta se fijen en un grupo…

La playa del Sablón

Agosto de 1998. Mi primera vez en Asturias. Recuerdos de una adolescencia que empezaba difusa entre grupos de pop comercial y las primeras notas de rock patrio y extranjero. Por aquel entonces, no me gustaba el mar, no me gustaba la playa. Y allí, bajo la atenta mirada del Paseo de San Pedro, me reconcilie con un Mar Cantábrico que me llamaba por mi nombre y me invitaba a sumergirme en sus gélidas aguas. La brisa y el olor a salitre de aquella playa me descubría un mundo nuevo. Saltos de roca en roca, y aquella tarde mirando la puesta de sol mientras diluviaba.

Agosto de 2000. Aquel horrible verano. No dormía, me debatía entre rachas sin hambre y rachas engullendo hasta el hartazgo. Aquel diario contando los días uno a uno, que nunca me he atrevido a volver a abrir. Aquel viejo walkman con cintas de Celtas Cortos y Bon Jovi. Y por una semana, esa playa me hizo vivir en una nube. Sonrisas que echaba de menos. Un espíritu adolescente cuya base era el «La vida es una puta mierda» pudo cambiar a «Todo merece la pena» con el sol abrasando el salitre sobre la piel.

Noviembre de 2008. Perdido, sin rumbo. Un viaje solitario me llevaba a reencontrarme con el único lugar que ha conseguido darme una paz que no he podido conseguir de otra manera. Como siempre, funcionó. No me encontré a mi mismo, no me marcó un rumbo a seguir, pero me hizo comprender que no siempre es necesario. Hacer filigranas con los pies en la arena mojada, respirar aire puro, mirar el horizonte, ¿No es suficiente motivo?

Septiembre de 2011. Cambios para bien y para mal. Paseos, recuerdos… arena, agua, sal… de nuevo, la mente en blanco. Y negro, un poco. Tranquilidad. Respira, respira hondo, siente ese aire fresco entrar en los pulmones, llenarlos, que rebosen. Vive… ¡Vive!

Ella

Este es el relato con el que gane el concurso de Microrrelatos del Sonorama 2011, publicado en el libro conmemorativo. Para los que lo queríais leer…

«Cada vez que oigo hablar de algo que podríamos denominar triste…» cantaba Enric, al comienzo del concierto de Standstill del inolvidable Sonorama 2008. Mi mirada se dirigió hacía la izquierda, como obligado a mirar. Un par de filas por delante, estaba Ella. Morena, pelo rizado, bajita. Jersey de rallas horizontales, rojas y negras. Vaqueros anchos que dejaban intuir las formas de las piernas. Se dio la vuelta y me miró. Era guapísima. Preciosos ojos verdes que se clavaron en los míos. Mejillas sonrosadas. Una blanca y deslumbrante sonrisa. Durante dos segundos me robó el alma, el corazón y todo mi deseo. Terminó el concierto y desapareció sin la oportunidad de cruzar nuestras miradas una vez más.

«Onde too tien sentíu, Onde soi quien quiero ser» sonaba en la voz de Xel Pereda. Dirigí mi vista igual que antes, hacía la izquierda, un poquito hacía delante. Ella. Me volvió a mirar durante dos segundos. Volvió a desaparecer. Lo mismo en todos los conciertos del fin de semana, Nada Surf, Vetusta Morla, Iván Ferreiro, El Columpio Asesino… aparecía, delante, a la izquierda. Y desaparecía. Jesús Ordovás pinchaba. Seguí el ritual. Girar la cabeza hacía la izquierda, un poco hacia delante. Ella. Beatriz me dijo que se llamaba. Bailamos, hablamos, reímos… y nos besamos. Estaba a punto de amanecer y dejamos el festival para buscar un rincón tranquilo en Aranda donde ver el sol despertar. Nos volvimos a besar. Susurró que una vez que había salido el sol, todo terminaba. Miré al cielo. Dije que no, que eso no podía terminar nunca. Cuando baje la mirada, Ella había desaparecido. Ahora, siempre miro a la izquierda, un poquito hacia delante. ¿Ella?

Refree – Matilda

Hay discos que aunque habías escuchado antes en algún momento, en su momento pasaron desapercibidos. Y un día se te ocurre ponertelo y te dices a ti mismo «¿Pero por que coj… no me apasionó esto en su momento?

Esto es lo que me ha pasado con el último disco de Refree, Matilda. Conocí a estos catalanes cuando telonearon a Nacho Vegas en el circo Price, y me parecieron bastante curiosos, sobretodo por sus letras (las que son en castellano, por desgracia las que son en catalán no entiendo ni papa), pero a parte de escuchar un par de temas en su myspace, no les dí mayor importancia. Pero hace unos días se me ocurrió ponermelos, recordando una canción incluida en el album, «Torpe».

Y ahora estoy enganchado. Es un disco redonde, sin un sólo tema malo, que se mueve por distintos sonidos, y construido con una armonía que pocas veces se puede encontrar. Y esto es algo importante, cada día más, los discos son colecciones de canciones ordenadas con mayor o menor acierto, pero con poco cuidado. «Matilda» es lo contrario, parece que las canciones han sido elegidas exactamente en el lugar donde debían ir, desde la primera hasta la última, lo que hace dificil no escuchar el disco entero.

Empieza con «En pie», una intro de 58 segundos, contrabajo, piano, y como nos dice «el ritual es esencial», en una metafora sobre rituales religiosos. A mi parecer, esa frase nos desentraña precisamente lo que decía antes. Los que amamos la música solemos tener un ritual para escuchar (Y digo escuchar, no ponernos) música. Un desquiciado piano y violín, que se repetiran en los estribillos con transporta a «Ciempiés», una melancólica historia de amor en Broklyn con una mujer con cien piés.

Un bangio nos lleva hasta «Un buen tio», la historia de ese amigo que todos hemos tenido alguna vez, pero que al final siempre se le tiene cariño. Una transición en tono jocoso para pasar a temas más serios. Nos encontramos con el primer tema en catalán, «Els veïns nudistes», los vecinos nudistas. La mayoría de la canción sólo con un suave violin para irse completando después con unos acordes de guitarra, con un bajo y otros instrumentos ya casi al final. Una canción de esas que sin entender, te ponen los pelos de punta. «Al senyor Beltran» es el siguiente tema que se nos presenta en el disco, en la que podemos intuir algunos ritmos látinos, muy levenmente eso sí.

La sexta en ordén tenemos la canción que me llamó a este disco. «Torpe», otra letra jocosa para reirse de uno mismo que deja un sabor amargo al final. Nos encontramos con «Marcians», que se me torna un intermedio antes de la trilogía de canciones del gran final.

Y con «A cau d’orella» empieza un final tan intenso que te dan ganas de volver a escucharlo. Empieza suave, con risas de bebe, y la batería nos despierta, mientras el tema, poco a poco, nos va sacando una sonrisa, terminando con unas campanadas de media noche que dan paso a «Eso está muy bien». Un tema tan melacólico como intenso, amor, sexo y recuerdos. Y con esa sensación melancólica nos planta en la cara el tema perfecto para terminar el disco «Mil i un possibles finals». Este tema consigue algo que muy, muy pocos temas consiguen, y es a parte de llevarte de un momento a otro de la alegría a la tristeza, del pesimismo al optimismo… es dejarte con esa sensación de vacio, de final de capítulo de serie, de final de película de la que aún no hay continuación. Te deja con ganas de más.

Lo podeis escuchar en Spotify

JCVD (Jean Claude Van Damme)

Jamás pensé que podía alabar la calidad de una cinta protagonizada por Van Damme, más aún en una en la que se intrepreta a si mismo… pero lo hago.Grata sorpresa me ha dado esta película que salvo ciertos toques de humor, es un drama en el cual el actor se vé involucrado en un atraco con reenes en una sucursal de Correos en Bélgica. No es una película de acción (Salvo ciertos momentos en los que a modo de parodia propia, pega unas cuantas patadas), si no un drama personal sobre la fama, el dinero, y las estrellas que se van apagando.

Casi al final de la película, hay una escena, un plano continuo en la que Van Damme mira a camara, y se confiesa como persona. Lo que trabajó para llegar a donde está, lo injusto que le parece todo, sus problemas con las drogas… son unos cinco minutos en los que se te erizan los pelillos y te dan ganas de levantarte y aplaudir.

No es ninguna obra maestra, pero es muy buena.

Por cierto, la ví en filmin, os dejo el enlace por si os animais: http://www.filmin.es/pelicula/jcvd/vose

Waking Life

Hace poco me recomendaron esta película, de Richard Linklater  del cual había visto ya A Scanner Darkly, basada en un relato de Philip K. Dick, protagonizada por Keanu Reeves, la cual me gustó mucho. A parte, ambas películas comparten técnica de rotoscopia, juntar imagenes reales rodadas con animaciones superpuspuestas.

Con estos precedentes me anime a verla, y no puedo decir que me haya arrepentido. Es una película tremendamente densa, pero me ha gustado mucho.

La película trata sobre un joven anónimo (Que no llegamos a conocer ni su nombre) y un sueño lúcido suyo en el que escucha uno a uno, a una multitud de curiosos personajes que le hablarán sobre filósofía, autoconocimiento, existencialismo, sueños, la muerte… todo ello en escenas completamente independientes unas de otras y perfectamente adaptadas cada una de ellas con la técnica de rotoscopia a su propio tema, todo ello acompañado de una perfecta banda sonora.

Al principio estamos bastante perdidos en los sueños del joven, sin entender muy bien que está pasando, pero poco a poco se nos va explicando y nos vamos identificando con el personaje hasta llegar al punto final donde se nos ha ido guiando para que sepamos exactamente que es lo que pasa (Siento ser tan críptico pero no quiero contar mucho más a los que no la habeis visto).

En resumen, una película recomendable, pero no para pasar el rato, para comer palomitas, o para ver a última hora de la noche. Hay que tener todos los sentidos dirigidos a la película y estar dispuestos a pasar un rato muy denso.


 

Waking Life en IMDB

El hombre invisible

No te acuerdas de mí porque ni siquiera me has visto. He pasado tantas veces por tu lado que no podrías reconocerme entre una multitud. Porque soy invisible. Ves que los perros ladran, los pájaros que vuelan bajo cambian su trayectoria, surgen huellas que parece que siempre han estado allí. No sabes de dónde vienen esos susurros que te ayudaron a tomar tal o cual decisión, de donde vino esa idea, o como sabías lo que iba a pasar. Piensas que estás loco cuando intentas racionalizar todo eso.

No sabes nada de eso y sin embargo lo has sabido siempre. El Hombre Invisible, tu ángel de la guarda, la sombra de una sombra imposible, la niebla matutína, los rayos de sol naranjas que te dan las buenas tardes, el color rosado de la contaminación vespertina, el horroroso monstruo necrófago de tus sueños, aquella ecuación sin resolver que se quedó olvidada en ese viejo y ya amarillento cuaderno, el sabor extraño en ese batido, la brisa que te erizó los cabellos en un ardiente día caminando sobre asfalto, esa bola de helado que parecía no terminarse nunca, el ulular de un pájaro desconocido que no te dejaba dormir, ese grito que te estremeció, esa nota que no quisiste escuchar nunca más, esa foto movida, ese trago amargo que no supiste si querías repetir, esa persona que tanto odiaste, aquella que tanto quisiste, esas estrellas que por más que las mirabas no formaban ninguna constelación, esa pared con la que te quisiste estampar la cabeza, esa película que no supiste muy bien como terminaba, ese personaje pazguato tan típico, ese chiste cruel que te sentiste culpable por reir.

Todo y nada. Ese, es El Hombre Invisible.

Murakami – La caza del carnero salvaje

Un desencantado treintañero, superviviente de su propia juventud, tiene con un socio más o menos alcohólico una pequeña agencia de publicidad y traducciones. En una de sus campañas publicitarias ha publicado una fotografía que lo pondrá en el punto de mira de un poderosísimo grupo industrial, verdadero imperio económico y también político. Y a partir de aquí, se verá lanzado a una ardua investigación, digna de las mejores novelas policíacas americanas: antes de un mes debe encontrar el lugar donde fue hecha la fotografía y el animal que aparece en ella. Si no lo hace le convertirán en un paria en su propia sociedad. El lector, junto con el protagonista, se internará en esta búsqueda del carnero mítico que, cuando es mirado por alguien a quien él elige, posee al espectador. Un carnero que –dice la leyenda– se apoderó de Gengis Khan y que tal vez no sea más que la encarnación del poder absoluto.

Con esta sinópsis podemos pensar que este libro nos va a llevar por una fantasía con bastante irrealidad dentro de un mundo muy real. Al principio podemos estar perdidos entre pasajes que nos llevan a distintos tiempos y lugares, con la propia memoria del protagonista que no es muy buena. Se podría decir de echo, que esto es así hasta casi la mitad de la historia donde realmente arranca el relato de el «carnero salvaje» en el que supuestamente se centra el libro.

No creo que esto sea al azar. Todo el tiempo tenemos una sensación de vacío, de estar perdidos en la historia, tal y como el protagonista anda perdido en su vida, empapandose en alcohol y recordando amores de juventud.

Mi cuerpo parecía un algodón empapado en alcohol. Lo único de él que funcionaba – más o menos – era la conciencia – Algo es algo

La busqueda del carnero salvaje no es más que una excusa, para retratarnos una amistad que va más allá de la vida, de la muerte y una búsqueda interior que pierde de lejos cualquier carnero con poderes. De echo, tiene una clásica estructura (La segunda mitad del libro, la búsqueda en sí) que podemos encontrar en cualquier libro de aventuras, de los facilitos para adolescentes. Tanto, que casi se puede predecir (Fuera de aspectos sobrenaturales) que es lo siguiente que va a pasar, de echo, desde varias páginas antes se vislumbra cual será el final.También podemos achacar esto a que está escrito en 1981, cuando no estaban de moda los libros fastfood al estilo «El Código Da Vinci», y hay que leerlo con esa perspectiva.

Pero eso no es lo que importa. Todas las conversaciones son magistrales, de estas que te tocan algo dentro y te hacen querer recordarlas toda la vida. Recomendable cien por cien.

– Se acabó la canción. Sin embargo, la melodía todavía suena
– Tú siempre haciendo frases bonitas
– Para presumir de agudo, nada más

La sinópsis la he sacado de aquí

Sonorama Ribera 14

Lo primero decir que no podré comentar todo porque ha sido mucho… y porque al fin y al cabo soy humano y mi cuerpo no ha podido aguantar cuatro días a tope… divina juventud perdida en las que podía no dormir, ir a todos los conciertos y aún podía seguir aguantando lo que me echasen en un festival…

Era jueves, 11 de agosto de 2011 y raudos nos dirigiamos a Aranda de Duero, en la provincia de Burgos. Allí, con las tiendas montadas otro año más en el Parque del General Gutierrez, nos dirigiamos al puesto de acreditaciones, donde nos esperaban cinco pases V.I.P. gracias a un relato que tuve a bien escribir para un concurso. Allí Juan Carlos de Planeta Sonoro me regaló unos cuantos libros con mi relato publicado. Algo escrito por mí en un libro en papel… uno de mis sueños cumplidos. En el momento que lo localicé, al lado de una foto de Iván Ferreiro con Maga, un escalofrío me recorrió toda la espalda…

Después de unas maravillosos vinos y tapas por Aranda, nos preparamos para asistir a los primeros conciertos de la tarde. Una ducha helada y un par de copas después, entrabamos.

La primera sorpresa para mí vino de la mano de La Sonrisa de Julia. Hay veces que te pasas tanto tiempo pensando que un grupo no es más que carne de los 40 principales que llega un momento que te das cuenta de que no lo has escuchado jamás. Y de repente te ves con esa sonrisa tonta de descubrir un nuevo grupo que te emociona, esa era mi cara.

Será entonces cuando tú me echarás de menos tanto, tanto, tanto…
Porque puedo ser romántico, puedo ser un cínico, puedo ser autentico , ser el mar ridículo
La Sonrisa de Julia – Puedo

La siguiente actuación que vimos corría a cargo de Coque Malla. No puedo decir mucho, porque Coque si que no me gusta, con lo cual, me quedo en decir que estuvo correcto.

Nos dirigimos al escenario Ribera para asistir a un gran concierto de Miss Caffeina. No es que me parezcan una maravilla, pero he de decir que en directo ganan bastante. No les había visto antes, pero me gustaría poder verlos en alguna sala más pequeña y disfrutarlo un poco más. Momentazo cuando salió con ellos Zahara

No, no me adapté, no quise ser la sombra de un monstruo vulgar
Golpeando mis mañanas donde huir a jugar
desmontando nuestra casa como en un huracán
Miss Caffeina – Capitán

Rato después volvíamos al escenario pequeño a presenciar el mejor concierto del día, Triangulo de Amor Bizarro. Nos hicieron bailar, saltar, mover el cuello, los brazos, las piernas… un público entregadísimo mientras ellos animaban como todavía no se había visto ese jueves.

Con todo el subidón nos dirigimos a ver pinchar al gran Chema Rey al Café Central de Aranda. Una combinación de calor y no parar de bailar produjo que amaneciesemos con la ropa completamente empapada.

El viernes, aún cansados por el día anterior, decidimos pasar el día en la piscina, descansar, refrescarnos (Porque madre mía que calorazo que ha echo este año, en contraste con el frío polar del año pasado) y coger fuerzas para seguir dandolo todo en los conciertos.

Cerca de las ocho de la tarde ya estabamos en primera fila para Tachenko y no podemos arrepentirnos de haber optado por esperar un poquito al sol por verles desde ahí. Empezabamos el viernes bailando como si fuese el único concierto al que fuesemos a asistir. No sólo la calidad y el buen sonido, si no el buen rollo que transmiten que se contagia, nos llevo a no enterarnos de que nuestras pieles enrojecían.

No tengo escapatoria, y no es ningún pretexto:
por mucho que te digan por ahí me gustas más que el resto.
Tachenko – Escapatoria

A Los Campesinos les vimos desde la tranquilidad de la zona VIP. Tampoco les conocía, pero me dieron buenas referencias, y efectivamente, ese rollo a medio camino entre los Clash y The Cure me gustó bastante. Otros para echarles un vistazo tranquilamente.

Poco a poco nos acercabamos a uno de los (para mí) platos fuertes de la noche. Es la tercera vez que veo este año al asturiano Nacho Vegas, y como siempre, acabo con los pelos de punta, alguna que otra lagrima asomando, afónico, con la sensación de que ha durado diez minutos y con ganas de volver a verlo ya mismo. Y de nuevo, grandes Xel Pereda y Abraham Boba…

Y cuando sabes que algo puede ir mal estallará delante de ti
cuando no es posible ser feliz y te asustas como un animal
es el día de la gran broma final…

Nacho Vegas – La Gran Broma Final

Y con los pelos aún como escarpias corrí para ver a Holywater. Puedo decir sin temor a equivocarme que son uno de los mejores grupos de España y que están tremendamente infravalorados. Me hicieron muy feliz.

I am happy now, but I have doubts…
Holywater – Unknown Skin

Después Catpeople. Y de nuevo a mover el esqueleto. Nos lo pasamos como niños pequeños saltando sobre barro, sólo que en vez de barro era asfalto.

Que buena idea tuvieron Sexy Sadie en reunirse y hacer una gira.  Cuando agotaron para dos días en la Sala Caracol pensé que iba a ser una oportunidad única de poder ver a este grupo que me marcó en su día cuando no superaba los dieciseis años. Me alegro de haberme equivocado y de que ellos decidieran dar más conciertos. Son muy, muy buenos, y en directo lo parten.

Otro de los momentos más esperados del día, Iván Ferreiro. Al igual que a Nacho Vegas, no me canso de verle una y otra vez… y esta vez más aún, porque tocó una detrás de otra todas las canciones que yo hubiese elegido que tocara (Y después de haberle visto tantas veces, es la primera vez que me pasa). Desde Turnedo hasta Días Azules. El viaje de Chihiro, por supuesto. Y otra vez que se me escaparon varias agridulces lágrimas.

Yo recorriendo mis sitios con la escoba, yo reprimiendo las ganas de llorar,
si inteligente consiste en dependiente, si deprimente significa normal
Iván Ferreiro – El Viaje de Chihiro

Antes de otro día más de piscina, fuimos a Aranda, para más vinos y más tapas, pero antes, un poco de Dinero. La arandina Plaza del Trigo a reventar, todos quemandonos al sol, pero mereció muchísimo la pena.

A primera hora de la tarde del sábado, asistiamos con curiosidad pero un tanto desganados a ver a Xoel López. Nos acabó convenciendo y tuvimos que bajar a saltar y dejarnos lo poco que nos quedaba de garganta, porque no hay nada mejor que pensar que te vas a aburrir y te demuestren que no. Todo lo contrario de lo que pasó después con La Orquesta Poligonera… esperaba algo original, curioso… sólo tengo que recordar lo que pueden hacer los hermanos Ferreiro ellos solos para ver que esto de La Orquesta Poligonera no tienen ningún sentido. El concierto consistió en que cada uno de sus componentes tocaba una canción suya por turnos, y alguna versión. Punto.

El mal sabor de boca me lo quitó La Habitación Roja. Reconozco que en estudio me parecen bastante mediocres, pero en directo suenan muy bien. Perfectos para la cena y copa.

Dos bandas y un destino… puf, que puedo decir. Me faltan Los Coronas y me sobran Arizona Baby. Me aburrí bastante excepto lo poco que tocaron Los Coronas ellos solos.

Un sonido del escenario principal que ha sido pésimo durante todo el festival, no le hizo justicia a Supersubmarina. Ellos muy bien, un concierto muy divertido y emocionante, empañado por el sonido y por el polvo que se levantaba entre el público a la que dabas dos saltos. Eso sí, que saliera la tal Cristina Pedroche a hacer el tonto al escenario, sobró y mucho.

Yo prefiero que me mates tu bailar…
Supersubmarina – LN Granada

Y poco a poco, el ambiente empezaba a tornarse en un ambiente de fiestazo, <<rinôçérôse>> comenzaban y nos inyectaban electrónica en vena mientras que de nuevo una nube de polvo bailaba a su son sobre el escenario principal.

Corriendo de nuevo, porque iba a empezar el grupo que para nosotros ha sido más especial, quizá por haber empezado el viaje al ritmo de Toro… hablo de El Columpio Asesino. «Te voy a hacer bailar toda la noche» nos decían. Y tuvieron mucha razón. Creo que varios de los moratones que tengo salieron de ese concierto.

Te voy a hacer bailar toda la noche,
nos vamos a Berlin, no quiero reproches,
carretera y speed… toda la noche.

El Columpio Asesino- Toro

Para cerrar los escenarios teniamos a El Guincho… iré en contra del mundo parece ser, pero me pareció un rollo muy grande. No me gustó ni un momento…

Y para abrir la carpa… los Zombie Kids. Malos, que pinchan fatal, que no tienen ni idea de electrónica, que son una garrulada, que son para niñas modernas universitarias que no tienen ni idea de música… todo eso es lo que he leido de ellos. Pues seré un garrulo, no entiendo de electrónica, (Incluso lo mismo soy una niña universitaria moderna) pero puedo decir que me lo pasé, no bien, DE LA HOSTIA. No paramos de movernos en ningún momento por mucho que las piernas empezasen a dejar de responder. Y como nosotros la mayoría de la gente que estaba ahí. Y empalmando con el resto de DJs se nos hizo la hora de tomar un desayuno de esos de los de antes de acostarte.

Poco más puedo decir, porque después de tres días a tope, mi cuerpo dijo «Basta ya» con lo que no pude disfrutar de los conciertos del domingo…

Eso sí, el año que viene repetiré, me da igual el cartel, no hay ningún festival como este.

Cine: Inside Job

Inmersos en plena crisis, los políticos y sus defensores acerrimos sólo ven una salida: recortes sociales para apaciguar a eso que se viene a llamar «Los Mercados». Pero antes de ponernos a resignarnos con esos rescates, sería mejor analizar porqué hemos llegado aquí, quienes son esos mercados, y que medidas reales consegurían sacarnos de todo este embrollo.

Esto es lo que hace el documental galardonado con el Oscar «Inside Job».

El documental está bien dividido en 5 partes:

  1. Cómo llegamos aquí
  2. La burbuja
  3. La crisis
  4. Responsabilidad
  5. Dónde estamos ahora

A lo largo de estas partes nos vemos inmersos en un viaje que empieza con la Gran Depresión que llevó a Estados Unidos a un exhaustivo control de la banca y el mercado económico, y como decadas después, Ronald Reagan empezó un proceso de desregularización de estos mercados, lo que poco a poco ha llevado a Estados Unidos a ser una economía que se basa en la propia economía y no en la productividad, hasta que la burbuja de todo esto que sólo ha servido para que el mundo lo controlen los bancos y se enriquezcan unos cuantos, ha explotado y nos ha arrastrado a todos con ello.

Me pareció especialmente interesante la parte de la educación, los economistas y los conflictos de intereses. Como prestigiosos profesores de universidad, escriben informes sobre lo bueno de ese mercado, pagados por los propios bancos, para los gobiernos.

Lo único malo que le veo, es que hay veces que hace que el espectador novel en economía se pierda entre muchos términos técnicos económicos, y una audencia que no este acostumbrada a absorver y asimilar nuevos datos con facilidad, se puede perder rapidamente en algunos momentos y le puede llegar a resultar pesadas algunas partes del guion.

Aún así, creo que todo el mundo debería verlo, os dejo con el trailer.